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En octubre de 2015 escribimos acerca de lo inevitable que era que el Banco Central de Venezuela (BCV) perdiera reservas de oro para hacer frente a sus compromisos de pago de deuda. Advertimos que las desastrosas políticas socialistas del presidente Nicolás Maduro tenían que modificarse, o de lo contrario, la economía de su país se seguiría hundiendo.

No faltaron voces chavistas que desestimaron nuestra advertencia. Sin embargo, con el correr del tiempo sólo se ha confirmado lo que ya adelantábamos:

Venezuela tienen una “sangría” de oro que, de no revertirse, terminará por agotar sus reservas.

El problema es que, como aquel quebrado que ya no tiene nada más que vender para pagar los intereses de lo que debe, sin oro y con precios del petróleo deprimidos, a los venezolanos les será cada día más difícil conseguir lo mínimo para subsistir.

Ayer Koos Jansen, de BullionStar.com, reveló datos del departamento de aduana de Suiza que dan cuenta de que en febrero, las exportaciones netas de oro de Venezuela al país alpino alcanzaron las 11 toneladas (t). Estas se suman a las 36 t netas exportadas en enero, lo que nos da un total de 47 t que abandonaron territorio venezolano los dos primeros meses de 2016. Se trata de oro pureza 0.995, el estándar que usan los bancos centrales para sus barras.

Por si fuera poco, el 12 de marzo el portal de El Cooperante –medio de comunicación venezolano-, reveló que tuvo acceso a documentos donde se detalla la exportación de 12.5 t más de oro que partieron el día 8 de este mes, con destino a Suiza. Se transportó en el vuelo 385 de Air France que hizo escala en París. Los lingotes se distribuyeron en 318 cajas de cartón bajo la descripción “gold bars”. Como exportador aparece el BCV y como consignatario Brinks Switzerland.

De manera que en menos de dos meses y medio, al menos 59.5 t de oro de las reservas venezolanas abandonó ese territorio. No volverán jamás.

Para dimensionar esa cantidad, equivale al 16.5 por ciento del total de reservas áureas (361 t) que Venezuela declaró al cierre de 2015 según el Consejo Mundial del Oro (WGC, por sus siglas en inglés).

Según el CPM Gold Yearbook 2015, Venezuela en 2014 produjo 224 mil onzas troy de oro. Eso equivale a casi 7 t al año, insuficientes para cubrir lo que se ha estado perdiendo durante los últimos meses. Eso sin contar que hay indicios de que la producción del metal precioso en ese país se ha desplomado durante 2015. Pronto actualizaremos al respecto.

Entonces, ¿cuánto oro disponible le queda en realidad a Venezuela? Esa es la gran pregunta, que dada la opacidad con la que se manejan las cifras oficiales en el país sudamericano, no tiene una respuesta inequívoca. A la fecha, el BCV sigue sin actualizar las 361 t reportadas en diciembre.

El oro que ha salido desde Caracas pudo haber sido vendido o bien, formar parte de un swap a cambio de divisas. Con este tipo de derivados un banco central recibe efectivo a cambio de prestar durante cierto periodo sus lingotes.

En el pasado el BCV ya ha negociado swaps con Citigroup (se calcula que por más de 43 t) y recientemente con el Deutsche Bank. No se publicaron los detalles de la negociación.

De manera que la cifra real a observar no es cuánto oro DICE tener el BCV –porque los swaps le podrían permitir que el oro comprometido siguiera como parte de sus estados financieros-, sino cuánto de él todavía no se ha empeñado, y por tanto, continúa disponible.

Koos Jansen ha hecho su propia estimación usando las estadísticas suizas de importación de oro monetario venezolano desde diciembre de 2013, cuando comenzaron; la reducción de oro reportado por el BCV en sus estados financieros y lo que se sabe de los swaps que se han firmado desde entonces.

Con base en ello, Jansen calcula que como máximo quedan 152 t de oro libres, sin empeñar. En realidad, esa cifra podría ser mucho menor por salidas de oro no reportadas u otros swaps.

Cualquiera que sea el caso, es un hecho que el presidente Nicolás Maduro no está haciendo nada para cambiar el curso, y con sus políticas socialistas y palabrería, se empeña en dirigir a Venezuela hacia el abismo.

Cuando se acabe el oro, el desenlace de esa historia será de pronóstico reservado, pero de ningún modo positivo. El socialismo chavista, se tiene que ir.

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