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Las predicciones de los ciclos seculares de la historia

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La aplicación del método científico a la historia utilizando bases de datos y modelos matemáticos ha supuesto una revolución en el campo, mostrando que como dijo Mark Twain "el pasado no se repite, pero rima". El problema son las predicciones que produce la Cliodinámica para el momento actual.

 

Hace unos días Juan Such, presidente de Rankia, me hizo una entrevista cuyo podcast está disponible en su blog (ojo, de dos horas y media de duración). En la entrevista hablamos principalmente de todos los temas que trato en mi blog "Game over?". Al final de la entrevista Juan me pidió que recomendara tres libros que fueran importantes para mí. Uno de ellos, "Secular cycles" de Peter Turchin y Sergey Nefedov (2009), que yo creía que estaba traducido al español, es la base académica de la aplicación del método científico a la historia y pienso tiene una gran importancia para el momento en que vivimos.

Dado que no está traducido creo que es importante introducir a la audiencia del blog lo que dicen Turchin y Nefedov, así como la gran relevancia que tienen sus descubrimientos para el momento actual tan crítico que vivimos.

Fig. 1. Peter Turchin. Foto del autor.

Peter Turchin, nacido y criado en Rusia se exilió con su familia a EEUU donde estudió biología evolutiva y ecología a principios de los 80. Es profesor en la Universidad de Connecticut y vicepresidente del Instituto de evolución fundado por David Sloan Wilson, el autor de "La catedral de Darwin", otro libro interesante. En 2003 Peter Turchin da el salto de las poblaciones animales a las humanas y hace una contribución esencial a la teoría demográfica-estructural al publicar el libro "Complex Population Dynamics: a Theoretical/Empirical Synthesis" en el que revoluciona el campo de la dinámica histórica, para el que acuña el término Cliodinámica. La teoría demográfica-estructural (SDT) es una teoría socio-científica que utiliza modelos matemáticos para explicar la historia y predecir brotes de inestabilidad política en sociedades complejas, que había sido desarrollada por el matemático y sociólogo estadounidense Jack Goldstone.

En el libro de 2009 "Secular cycles" Turchin y Nefedov exponen en el primer capítulo la teoría demográfica-estructural y a lo largo de los siguientes 8 capítulos presentan la evidencia a favor de la teoría analizando los ciclos Plantagenet (1150-1485), Tudor-Stuart (1485–1730), Capeto (1150–1450), Valois (1450–1660), República Romana (350–30 aC), Principado Romano (30 aC-285 dC), Moscovita (1460–1620), y Romanov (1620–1922). El último capítulo son sus conclusiones. La importancia que tienen sus estudios y teorías se verán refrendadas por el acierto de sus predicciones. Repasemos un poco la teoría y sus conclusiones.

Fig. 2. Ciclos de bienestar-baja desigualdad / empobrecimiento-alta desigualdad para distintos países a lo largo de varios siglos según el modelo matemático. En rojo los acontecimientos de crisis que se producen en la fase desintegrativa de los ciclos. Los ciclos marcados con una flecha son parte de los analizados en el libro. Fuente: Peter Turchin.

1. Los ciclos históricos demográficos

El concepto de la existencia de oscilaciones en las dinámicas económicas, sociales y políticas asociadas a los cambios demográficos es muy antiguo. Platón, Aristóteles y Han Fei-Tzu conectaron la sobrepoblación periódica con la escasez de tierras, el suministro insuficiente de alimentos, la pobreza, el hambre y las rebeliones campesinas. En el siglo XIV Ibn Khaldun desarrolló una teoría original de los ciclos políticos que explica la historia del Magreb.

La ciencia moderna de la dinámica de la población comienza con la publicación en 1798 de "Un ensayo sobre el principio de población" de Thomas Robert Malthus. Malthus es conocido popularmente por sus fallidas predicciones, pero para los historiadores es el iniciador moderno de una nueva forma de estudiar la historia. Malthus señaló que cuando la población aumenta más allá de los medios de subsistencia, los precios de los alimentos aumentan, los salarios reales disminuyen y el consumo per cápita, especialmente entre los estratos más pobres, disminuye. La angustia económica, a menudo acompañada de hambruna, peste y guerra, conduce a una reproducción más baja y tasas de mortalidad más altas, lo que resulta en un crecimiento demográfico más lento (o incluso una disminución) que, a su vez, permite que los medios de subsistencia se pongan al día. Las restricciones sobre la reproducción se aflojan y se reanuda el crecimiento de la población, lo que finalmente lleva a otra crisis de subsistencia. Por lo tanto, el conflicto entre la tendencia natural de la población a aumentar y las limitaciones impuestas por la disponibilidad de alimentos resulta en la tendencia de las cifras de población a oscilar. Esta observación de Malthus es correcta para las sociedades agrarias que se habían sucedido a lo largo de miles de años precisamente hasta la época de Malthus pero deja de serlo para las sociedades industriales que se desarrollan a partir de ese momento, que es la causa de que sus predicciones fallaran. La teoría demográfica de la historia de las sociedades agrícolas de Malthus fue extendida y desarrollada por David Ricardo en 1817 en sus teorías de rendimientos decrecientes y renta. Según el argumento de Malthus, la oscilación en el número de la población debería ir acompañada de cambios sistemáticos en ciertas variables económicas, especialmente los precios de los alimentos.

En 1935 Wilhelm Abel recopila los datos de precios, salarios, rentas y movimientos de población en Europa Occidental y Central de los siglos XIII al XX, detectando tres ondas o tendencias seculares:
- Un crecimiento durante el s. XIII y principios del XIV seguidos de un declive en la Edad Media Tardía.
- Otro crecimiento en el s. XVI seguido de un declive o estancamiento (dependiendo del país) en el s. XVII.
- Un tercer incremento durante el s. XVIII seguido de fluctuaciones irregulares en el s. XIX finalmente convergiendo en un mínimo a principios del s. XX.
Con Abel se inicia una disputa entre los defensores de la teoría Malthusiana-Ricardiana de base demográfica y los defensores de otras teorías (monetarista, marxista, etc) que defienden otros factores. La teoría demográfica explica mejor la secuencia en que primero aumenta la población, después las rentas, después los precios de cereales, seguidos de los precios de los bienes industriales mientras decrecen los salarios.

Sin embargo la teoría Malthusiana no podía explicar la prolongada depresión tras la Peste Negra. Le faltaba un componente esencial que son las relaciones de poder entre los componentes de la sociedad plasmados en los mecanismos de producción y distribución de los excedentes entre los distintos componentes. En particular el papel del estado como agente propio que compite con las élites en apropiarse de los recursos de la economía.

Los historiadores ya habían reconocido que había patrones recurrentes de disgregaciones de estados y crisis políticas en la historia de Europa, el calamitoso siglo XIV, el siglo de hierro de 1550-1660 de Kamen, y la edad de las revoluciones de 1789-1849. Cada uno de estos periodos había sido precedido de un crecimiento notable de la población. La conexión entre el crecimiento de la población y la ruptura de los estados la realiza Jack Goldstone en su libro "Revolution and rebellion in the early modern world" (1993), dando nacimiento a la teoría demográfica-estructural. En ella Goldstone defiende que no es el crecimiento demográfico en sí mismo el que causa el colapso del estado, sino que lo hace indirectamente, afectando a las instituciones sociales, lo que a su vez afecta a la estabilidad socio-política. De acuerdo a esta teoría (y de ahí su nombre), la fuerza subyacente es el crecimiento demográfico, y su impacto en las estructuras económicas, políticas y sociales es la causa de las crisis de estado.

2. Una teoría sintética de los ciclos seculares

La contribución de Turchin y Nefedov, estudiando las sociedades agrarias, consiste en elaborar una teoría sintética que explique los datos y permita testar las hipótesis, basándose en tres grupos de factores principales que incrementan la inestabilidad socio-política: la sobrepoblación, la sobreproducción de élites y la fortaleza (o debilidad) del estado.

2.1. El componente demográfico

La variable fundamental del componente demográfico es la densidad de población en función de la capacidad de carga local de la región. Aquí es donde más se nota que Turchin proviene de la ecología, puesto que son conceptos desarrollados para los ecosistemas naturales. La capacidad de carga se define como la densidad de población que los recursos del hábitat pueden soportar a largo plazo. El recurso limitante en el caso de los humanos suele ser la comida, pero puede ser el agua o la energía en algunos casos. Desde el punto de vista de la economía la capacidad de carga es un límite superior que surge porque la inversión en trabajo para la producción de bienes sufre de retornos marginales decrecientes.

La capacidad de carga de una región es una variable que viene determinada por sus características físico-geográficas, por las fluctuaciones anuales en temperatura y precipitación, y por los cambios climáticos. Pero también de forma muy importante por la tecnología y su aplicación. La presión producida por el crecimiento de la población lleva a aplicar tecnologías que aumentan la capacidad de carga, por ejemplo el desarrollo de la agricultura o la introducción de mejoras agrícolas. Sin embargo ello solo produce un retraso en alcanzar la nueva capacidad de carga. A medida que la densidad de población se acerca a la capacidad de carga, una serie de cambios relacionados afectan a la sociedad. Hay escasez de tierra y alimentos, y una sobreoferta de mano de obra. Como resultado, los precios de los alimentos aumentan, los salarios reales disminuyen y el consumo per cápita, especialmente entre los estratos más pobres, cae. La angustia económica conduce a una menor reproducción y mayores tasas de mortalidad, lo que resulta en un crecimiento demográfico más lento.

El crecimiento de la población al exceder los incrementos en productividad de la tierra tiene un efecto fundamental en las estructuras de la sociedad. Los cambios típicos que acompañan el crecimiento de la población son las altas rentas y los precios de la tierra, el aumento de la fragmentación de las propiedades campesinas o un gran número de campesinos sin tierra, y el aumento de la migración de campesinos sin tierra a las ciudades. La urbanización aumenta. La mano de obra barata resulta en un florecimiento de oficios y artesanías. La demanda de manufacturas aumenta, porque las élites se benefician de las altas rentas de la tierra y los menores costos laborales. El aumento de la urbanización y el mayor consumo de las élites promueven el comercio regional e internacional, generalmente de productos de alto coste. La brecha entre los ricos y los pobres crece. En las zonas rurales, la sobrepoblación significa que no hay reservas de alimentos disponibles en caso de fracaso de las cosechas. En consecuencia, los años de mala cosecha que difícilmente se notarían en tiempos mejores ahora resultan en una mortalidad significativa o, peor aún, en hambrunas catastróficas. La desnutrición crónica crea condiciones propicias para la propagación de epidemias. Las ciudades acumulan campesinos sin tierra y artesanos desempleados, que se unen a las crecientes filas de indigentes y vagabundos. Los disturbios alimentarios y las protestas salariales se vuelven frecuentes. Finalmente, la profundización de la miseria económica conduce a levantamientos campesinos y urbanos. Sin embargo, mientras las élites estén unidas y el estado mantenga el control del ejército, tales levantamientos populares tienen pocas posibilidades de éxito.

2.2. Estructura social: plebeyos, élites y movilidad social

Una consecuencia importante de la ley de rendimientos decrecientes es que la cantidad de excedente producido por los cultivadores no está relacionada linealmente con su número. El excedente es la diferencia entre la producción total y lo que se necesita para la subsistencia. La cantidad de recursos necesarios para la subsistencia aumenta linealmente con la población, mientras que el producto total crece más despacio que linealmente debido a la ley de rendimientos decrecientes (fig. 3). Como resultado, a una determinada densidad de población crítica, que hemos definido como la capacidad de carga, las dos curvas se cruzan. Este es el punto donde el excedente se convierte en cero.

Fig. 3. Efecto del incremento de la población sobre la producción de excedentes de acuerdo a la ley de rendimientos decrecientes. La capacidad de carga del sistema puede considerarse el punto en el que deja de haber excedentes. Fuente: Secular Cycles.

Qué parte de la producción termina en manos de las élites depende de muchos factores económicos y políticos. Una dinámica importante es que las élites generalmente pueden extraer una mayor cantidad de excedente durante las últimas etapas del crecimiento de la población. Esto sugiere que durante esas últimas etapas, cuando los plebeyos ya sufren dificultades económicas, las élites disfrutan de una edad de oro. Tanto la reproducción de las élites existentes como el reclutamiento de nuevas élites de entre los plebeyos serán más rápidos cuando la cantidad de excedente extraíble de la plebe sea mayor. La expansión de los números de élite debería tener lugar durante la fase de "estanflación", cuando los precios en rápido aumento y las rentas de la tierra ofrecen las mayores oportunidades para la rápida acumulación de riqueza por parte de las élites actuales y aspirantes, y cuando los problemas fiscales estatales llevan a los gobernantes a aumentar la venta de privilegio y rango; Ambos factores tienden a acelerar la movilidad social en las filas de la élite. Como resultado, el pico de los números de élite a menudo va a la zaga del de la población en general. La expansión de los números de élites significa que la cantidad de recursos per cápita de las élites comienza a disminuir, acelerada por la disminución gradual de los excedentes de producción. Un aspecto socio-psicológico de este proceso dinámico es que, durante los buenos tiempos, las élites se acostumbran y aprenden a esperar un alto nivel de consumo. Las personas generalmente buscan igualar (y si es posible exceder) los niveles de consumo de sus padres.

El deterioro de las condiciones económicas de las élites durante la fase de estanflación tardía del ciclo secular no afecta a todos los aristócratas por igual. Mientras que la mayoría está perdiendo terreno, algunos linajes, por el contrario, pueden aumentar su riqueza. Durante la fase de estanflación, por lo tanto, la desigualdad económica aumenta dentro de cada estrato social: campesinos, nobleza menor y de rango medio, y los magnates. La creciente desigualdad crea presión para la movilidad social, tanto hacia arriba como hacia abajo. El aumento de la movilidad social genera fricción y desestabiliza a la sociedad. La creciente brecha entre pobres y ricos también crea un caldo de cultivo para los movimientos de masas que defienden ideologías radicales de justicia social y redistribución económica.

2.3. Dinámica de la extracción de excedentes

La disminución de los ingresos de la mayoría de los aristócratas tiene dos consecuencias importantes: intensificar la opresión de los campesinos por parte de las élites y aumentar la competencia intra-élite por los escasos recursos. Las élites intentarán aumentar la proporción de recursos extraídos de los productores por cualquier medio que esté disponible para ellos, tanto económicos como extra-económicos (coercitivos). Su éxito dependerá de las características estructurales de la sociedad: la fuerza militar relativa de las élites con respecto a los productores y el estado, los límites legales y culturales en la extracción de excedentes, y así sucesivamente. Parece que esta etapa en el ciclo secular puede ser lo que se conoce entre los dinámicos como un "punto de bifurcación", un punto en el que el sistema puede seguir una de varias trayectorias alternativas. Un ejemplo clásico de trayectorias tan divergentes es la desaparición de la servidumbre en la Inglaterra y Francia post-medievales y, en el mismo período, el surgimiento de nuevas servidumbres en Prusia y Polonia.

La segunda consecuencia de la caída de los ingresos de la élite es el aumento de la competencia intra-élite. Como resultado, las élites tienden a perder su unidad y se dividen a lo largo de numerosas líneas de fisión: nuevas élites versus viejas, una facción religiosa contra la otra, élites regionales contra el centro, y así sucesivamente. Debido a que no hay suficientes recursos para todos, ciertos segmentos de las élites, o grupos que aspiran al estatus de élite, inevitablemente terminan como perdedores. Nos referimos a ellos como las contra-élites, caracterizadas por el odio por el régimen existente y un deseo ardiente de derribarlo. La fase de estanflación tardía se caracteriza típicamente por una dura opresión de los segmentos productivos de la sociedad y una extrema desigualdad social, que ofrece una amplia justificación ideológica para la acción revolucionaria.

2.4. Disgregación del estado

Las tendencias sociales resultantes del crecimiento demográfico (disminución del excedente de producción, empobrecimiento de la población y competencia intra-élite) tienen un profundo impacto en la capacidad del estado para mantener el orden interno, o incluso para sobrevivir. El crecimiento de la población conduce a la expansión de ejércitos y burocracias, lo que resulta en un aumento de los gastos estatales. Un mayor número de aspirantes a puestos de élite ejerce más presión fiscal sobre el estado. Por lo tanto, los estados no tienen más remedio que buscar expandir los impuestos, a pesar de la resistencia de las élites y la población en general. Sin embargo, la cantidad de excedentes de producción disminuye, y el estado debe competir por esta reducción de excedentes con élites cada vez más desesperadas. Como resultado, los intentos de aumentar los ingresos no pueden compensar la espiral de gastos estatales, y aunque el estado está aumentando rápidamente los impuestos, se dirige a una crisis fiscal.

Después de un cierto retraso, los efectos negativos de la expansión de la población comienzan a afectar a las élites, que se ven desgarradas por la creciente rivalidad y el faccionalismo. Otra consecuencia del rápido crecimiento de la población es la expansión de las cohortes juveniles. Este segmento de la población se ve particularmente afectado por la falta de oportunidades de empleo. Finalmente, la creciente desigualdad económica, la competencia de las élites y el descontento popular alimentan los conflictos ideológicos.

A medida que se intensifican todas estas tendencias, el resultado final es la bancarrota estatal y la consiguiente pérdida del control militar, las rebeliones a nivel regional y nacional de las élites, combinados con levantamientos de masas espontáneos o movilizados por la élite, y finalmente el colapso de la autoridad central. La guerra interna entre facciones políticas es solo un aspecto del aumento de la violencia inter-personal. Una ruptura del orden social también se acompaña de un mayor bandidaje, homicidios y otros tipos de crímenes violentos. A nivel ideológico, el sentimiento de pesimismo social es generalizado y la legitimidad de la autoridad estatal está en su punto más bajo.

2.5. El efecto de la inestabilidad sociopolítica en la dinámica de la población

¿Cómo afecta la inestabilidad a la dinámica de la población? Podemos imaginar dos formas generales e interrelacionadas: afectando las tasas demográficas y afectando la capacidad productiva de la sociedad.

Obviamente, cuando el estado es débil o está ausente, la población sufrirá una mortalidad elevada debido al aumento de la delincuencia, el bandolerismo y la guerra interna (guerra civil). La guerra externa también puede jugar un papel. El colapso del estado y las consiguientes guerras civiles reducen la resistencia de la sociedad a la invasión externa. La guerra también tiene un efecto indirecto sobre la mortalidad, porque los movimientos de los ejércitos rebeldes o invasores propagan epidemias.

Los tiempos de problemas también causan una mayor migración: los refugiados huyen de las zonas afectadas por la guerra o áreas cuyo potencial productivo ha sido destruido. La migración tiene varios efectos: reduce la población a través de la emigración, disminuye la tasa de natalidad y aumenta el efecto de las epidemias al propagar enfermedades. Factores adicionales que facilitan la propagación de enfermedades son los movimientos de ejércitos y la expansión del comercio internacional. El último factor debe matizarse al señalar que el comercio internacional se expande en el período anterior a la crisis (fase de estanflación) y luego disminuye gradualmente después de que la sociedad ha descendido a la anarquía. Por lo tanto, el aumento de las pandemias es más probable durante la fase de estanflación tardía. De hecho, la llegada de una pandemia es uno de los desencadenantes más frecuentes del colapso demográfico-estructural. Finalmente, la inestabilidad política provoca tasas de reproducción más bajas, ya que el consumo personal se desploma como resultado de la disminución de la capacidad de producción. En ausencia de formas organizadas de almacenar el excedente, los campesinos no pueden resistir las crisis de subsistencia a corto plazo. El almacenamiento que acumulan los hogares individuales es presa fácil de las bandas de merodeadores y otros depredadores.

El segundo efecto, y quizás incluso más importante, de la inestabilidad socio-política es sobre la capacidad productiva de la sociedad (responsable de la capacidad de carga). Los estados vigorosos a menudo invierten en aumentar la productividad agrícola, y además el estado ofrece protección. En una sociedad sin estado, las personas solo pueden vivir en fortalezas naturales o en lugares que pueden ser defendibles, como las ciudades amuralladas. La falta de supresión efectiva de la violencia interna por parte del estado impone un "paisaje del miedo", en el que una gran proporción de tierras aptas para la agricultura se abandona porque están demasiado lejos de un lugar seguro. Por el contrario, el estado fuerte protege a la población productiva de las amenazas externas e internas (bandidaje, guerra civil) y, por lo tanto, permite que toda el área cultivable se ponga en producción.

2.6. Dinámica de las élites durante la fase de depresión

La inestabilidad socio-política afecta a los números de la élite de una manera similar a su efecto en los plebeyos, aunque la importancia relativa de los mecanismos específicos puede ser bastante diferente. Las élites pueden verse poco afectadas por las crisis de subsistencia. También tienden a escapar mejor del efecto de las epidemias. Esto se debe en parte a su mejor nutrición y la probabilidad de obtener una mejor atención durante la enfermedad, pero aún más importante es su mayor movilidad que les permite escapar de las zonas de mayor incidencia. Por otro lado, en virtud de su participación más activa en la política, las élites corrían un riesgo mucho mayor de muerte violenta. El número de élites muertos en algunos conflictos fue extraordinario. La pérdida de la vida o el estatus de élite también podría resultar de las purgas estatales. Y un proceso mucho menos espectacular pero quizás más importante para reducir los números de élite es la movilidad descendente. La caída en los ingresos de la élite, que comienza en el período anterior a la crisis y se ve muy exacerbada por la disminución general de la población, afecta más fuertemente al estrato noble más bajo.

2.7. Fin de la inestabilidad y el comienzo del nuevo ciclo

Debido a que los tres factores principales que impulsan el aumento de la inestabilidad socio-política son la sobrepoblación general, la sobreproducción de élites y la insolvencia estatal, todas estas tendencias deben revertirse antes de que la fase de desintegración pueda terminar. Tal inversión de tendencia puede ocurrir de varias maneras, dependiendo de las características de la sociedad, su entorno geopolítico y varios otros factores exógenos. Como resultado, las últimas etapas del ciclo secular están particularmente plagadas de puntos de bifurcación, y la trayectoria socio-política puede comportarse de una manera muy poco determinista.

El problema de la sobrepoblación generalmente "se resuelve" durante la fase de crisis. Uno de los mecanismos inmediatos más comunes del colapso de la población es la enfermedad, pero no todas las disminuciones de la población se logran mediante epidemias catastróficas. Los períodos prolongados de guerra civil también pueden causar caídas drásticas en los niveles de población, aunque generalmente requieren más tiempo. Finalmente, la conquista externa de una sociedad desunida a menudo resulta en una catástrofe demográfica. Una alternativa al colapso de la población es un aumento en la capacidad de carga. La capacidad de carga puede aumentar como resultado del progreso tecnológico. También puede aumentar como resultado de la conquista de nuevos territorios poco poblados. Teóricamente, la capacidad de carga también puede aumentar como resultado de una mejora sustancial del clima.

La manera en que se reduce la sobreproducción de élites depende mucho de la fuerza militar de la aristocracia. Una clase dominante no militarizada puede ser expropiada en masa por los señores de la guerra, los generales rebeldes o incluso los bandidos campesinos. Una rotación de élite rápida e integral resulta en un período relativamente corto de inestabilidad socio-política que sigue al colapso estatal. Una clase dominante que goza de una preponderancia de poder militar sobre sus rivales internos y externos solo puede reducirse mediante combates internos entre varias facciones de élites. Esto puede resultar en períodos muy prolongados de inestabilidad socio-política o fases de "depresión".

No todas las sociedades son capaces de la cooperación a gran escala que se requiere para reconstruir un estado funcional, y algunas sociedades con una historia imperial previa también pueden perder esta habilidad con el tiempo. Por lo tanto, es completamente posible que la guerra civil se extinga gradualmente, pero una tendencia re-centralizadora e integradora, sin embargo, no se consolide. En este caso, el área en cuestión puede persistir indefinidamente (o hasta que sea conquistada desde el exterior) en un estado fragmentado como una colección de entidades políticas a pequeña escala.

2.8. Fases del ciclo secular

En términos generales el ciclo se puede dividir en dos tendencias opuestas. Políticamente, la fase integradora se caracteriza por una tendencia centralizadora, elites unidas y un estado fuerte que mantiene el orden y la estabilidad interna. La cohesión interna a menudo resulta en el vigoroso ejercicio de guerras externas de conquista, lo que puede resultar en la extensión del territorio estatal (suponiendo que haya vecinos más débiles a cuya costa el estado puede expandirse). La fase de desintegración, por el contrario, se caracteriza por una tendencia descentralizadora, élites divididas, un estado débil y la inestabilidad interna y el desorden político que estallan periódicamente en guerras civiles. Las guerras de conquista externas son mucho más difíciles de llevar a cabo durante la fase de desintegración. Si suceden, generalmente tienen lugar durante los intervalos entre guerras civiles y a expensas de oponentes igualmente débiles. Con mayor frecuencia, son los enemigos externos los que se benefician de la debilidad interna del estado y la sociedad, lo que resulta en una mayor frecuencia de incursiones, invasiones y pérdida de territorio.

La población tiende a aumentar durante la fase integradora y disminuye o se estanca durante la fase desintegradora. Las fluctuaciones climáticas, las epidemias o la invasión de un enemigo externo pueden causar pérdidas de población a corto plazo. Sin embargo, el crecimiento vigoroso de la población se reanuda tan pronto como tales fuerzas exógenas dejan de actuar. Durante la fase de desintegración, por el contrario, las pérdidas de población debidas a epidemias, hambrunas o guerras no se compensan con el crecimiento sostenido de la población. Incluso cuando las fuerzas maltusianas inmediatas (epidemias, hambrunas y guerras) están en suspenso, la población a menudo no aumenta, a pesar de estar muy por debajo de la capacidad de carga.

Es útil dividir aún más los amplios períodos integrativos y desintegrativos en subfases. El crecimiento de la población es particularmente vigoroso durante la primera fase de expansión de la tendencia integradora. Este es un momento de precios relativamente estables y modestas disminuciones de los salarios reales (si cabe). Sin embargo, a medida que la densidad de población comienza a acercarse a los límites establecidos por la capacidad de carga, los aumentos de precios o la disminución de los salarios se aceleran. Ésta es la fase de "estancamiento" o "compresión" o aún más descriptivamente de estanflación (estancamiento más inflación). Aunque la mayoría de los plebeyos experimentan dificultades económicas crecientes durante la fase de estanflación, las élites disfrutan de una edad de oro, y su número y apetito continúan expandiéndose.

La fase de estanflación (y la tendencia integradora general) es seguida por una crisis general. Mientras que la expansión se convierte poco a poco en estancamiento, la transición entre estanflación y crisis es a menudo (pero no siempre) abrupta. Los eventos discretos que señalan la llegada de la crisis pueden ser pandemias, episodios extremos de hambruna o colapso estatal seguidos de una guerra civil intensa (o cualquier evento de este tipo en varias combinaciones). La fase de crisis en nuestra terminología no es un evento discreto y breve, sino un período extendido que puede durar una o más generaciones humanas. La disminución del número de población durante una crisis da como resultado una situación de abundantes recursos per cápita. Sin embargo, esto no necesariamente termina con la tendencia desintegradora, porque generalmente hay demasiadas élites y aspirantes de élite, y el conflicto intra-élite continúa generando inestabilidad interna. Por lo tanto, la crisis se transforma poco a poco en una fase de depresión, caracterizada por guerra civil endémica. La población puede crecer durante los intervalos entre intensas guerras civiles, pero tales aumentos generalmente no duran y son seguidos por disminuciones (aunque no tan catastróficas como las típicas de la fase de crisis). La fase de depresión termina cuando las filas de las élites son podadas por un conflicto interno hasta el punto en que la tendencia desintegradora puede revertirse, y comienza un nuevo ciclo secular. Alternativamente, si no puede ponerse en marcha un estado de funcionamiento, entonces la fase de depresión se transforma paulatimente en un interciclo de longitud indeterminada.

2.9 El resto del libro

Los siguientes 8 capítulos del libro repasan la historia de 8 ciclos, dos de la antigua Roma, dos de Inglaterra, dos de Francia y dos de Rusia (fig. 2). Para los aficionados a la historia resulta muy interesante como Turchin y Nefedov repasan la historia de esos periodos mostrando el funcionamiento de la teoría en cada caso y las particularidades que producen que el ciclo tenga un resultado u otro.

El capítulo final del libro extrae algunas conclusiones generales a partir de los ciclos analizados en los ocho capítulos anteriores. En particular para confirmar los datos de población se apoya en un dato externo, la estatura media de los centroeuropeos a partir de datos de esqueletos a lo largo de dos milenios, mostrando que reproducen las oscilaciones en la población al reducirse la estatura de la gente durante los periodos en que la población obtiene recursos insuficientes. Aunque solo hay un dato de estatura por siglo en el trabajo de Koepke y Baten, 2005 del que extraen los datos, muestran que la cronología de los ciclos y las oscilaciones en la estatura son compatibles, y que hay una oscilación por ciclo histórico (fig. 4). Hay que reseñar que los datos de estaturas fueron publicados dos años despues de que Turchin definiera sus ciclos en su libro de 2003.

Fig. 4. Correspondencia entre la altura media de los europeos (varones y mujeres, ajustado a la altura media de un varón) entre los siglos I y XVIII, y las fases integradora (verde) y desintegradora (rojo) de los ciclos detectados en Europa Central y Francia por Turchin y Nefedov. Fuentes: Koepke y Baten, 2005 y Secular Cycles.

Para cuantificar la inestabilidad socio-política utilizan los tesoros escondidos. A lo largo de la historia cuando la gente se veía en peligro escondía sus riquezas y en muchos casos estas han sido encontradas en tiempos modernos y datadas por las monedas que contenían. Turchin y Nefedov muestran que los periodos de alta inestabilidad socio-política identificados a partir de registros históricos y que encajan con su teoría se ven confirmados por la frecuencia con que se han hallado tesoros escondidos procedentes de dichos periodos (fig. 5).

Fig. 5. Distribución temporal de los tesoros de monedas encontrados en el noroeste de Alemania. Las cuatro curvas muestran el número de tesoros encontrados datados a cada medio siglo para cuatro regiones alemanas. Fuente: Secular Cycles.

El libro termina con una discusión sobre las leyes generales de la dinámica histórica en la que reconocen que van en contra del consenso de los historiadores al estudiar las sociedades históricas con los mismos métodos con que los científicos estudian los sistemas naturales. Reconocen que su hipótesis de 2003 falló en algunos aspectos como en su predicción de la dinámica de los ingresos durante la fase desintegrativa, pero que al hacerlo fue de forma interesante porque reveló otro patrón que requirió modificar la teoría aumentando el conocimiento.

A partir de su estudio extraen una serie de generalizaciones. Una generalización puede llamarse el principio neo-malthusiano: durante los períodos de crecimiento sostenido de la población, si el producto de la economía agraria no mantiene el ritmo de la población, se observarán una serie de tendencias de precios. Una tendencia es el aumento de los precios de los alimentos básicos, la energía y la tierra. Otro es la caída de los salarios reales del trabajo. Estas tendencias son simplemente una consecuencia de la ley de oferta y demanda. Por lo tanto, a medida que aumenta la oferta de trabajo (número de trabajadores potenciales), y si la demanda es limitada (el empleo está limitado en las economías agrarias por la tierra disponible), el precio del trabajo disminuye inevitablemente. Vieron este patrón en todos los estudios empíricos con un mayor o menor grado de claridad, dependiendo de la calidad de los datos. La ilustración más llamativa de este principio es la figura 3.10 del libro (fig. 6), que muestra una relación muy estrecha entre la presión de la población sobre los recursos y los salarios reales en Inglaterra entre 1150 y 1800.

Fig. 6. Dinámica de la población de Inglaterra 1150-1800. (a) Población en millones, producción neta de trigo en bushels/acre y capacidad de carga estimada K a partir de la producción. (b) Presión de la población (población con respecto a la capacidad de carga en % de K) e índice de miseria (inverso de los salarios reales). Fuente: Secular Cycles.

Una segunda generalización es que los terratenientes (la élite agraria) se benefician de la sobrepoblación de dos maneras, al disminuir el coste laboral debido a la alta oferta de trabajo (número de trabajadores que demandan empleo), y al aumentar el precio de sus productos por el aumento de la demanda de alimentos debido al aumento de la población. Ello conduce al crecimiento de la élite dando lugar al principio de sobreproducción de élites que establece que dicha sobreproducción se produce durante la fase de estanflación, yendo desfasada con respecto a la sobrepoblación que se produce durante la fase de expansión. Sobre esta predicción del modelo hay abundante apoyo empírico.

Una tercera generalización es sobre las causas de la inestabilidad sociopolítica. La teoría demográfica-estructural propone que hay tres causas principales del inicio de la tendencia desintegradora. La sobre-población, la sobreproducción de las élites y la crisis fiscal del estado. Sin embargo de las tres la dominante a la hora de determinar la aparición de luchas internas que conducen a la desintegración es la sobreproducción de élites que lleva a la competición intra-élite, la fragmentación y el conflicto, y al ascenso de contra-élites que movilizan a las masas populares en su lucha contra el orden existente.

Según los autores otras muchas generalizaciones podrán ser extraídas del estudio de la historia como una ciencia.

3. ¿Por qué hay ciclos?

La existencia de ciclos en multitud de disciplinas científicas y sociales ha sido demostrada más allá de toda duda, y sin embargo el estudio de los ciclos encuentra a menudo una fuerte resistencia. En astrofísica el ciclo de manchas solares de ~11 años fue descubierto en el siglo XIX y sin embargo la existencia de ciclos seculares de actividad solar encuentra una fortísima resistencia porque los modelos de funcionamiento de las estrellas no son capaces de explicarlos. En climatología hay un fuerte rechazo a los ciclos climáticos a pesar de que las glaciaciones son cíclicas y de origen astronómico, una proposición que solo fue aceptada tras 70 años de disputa y ante la presencia de evidencias incontrovertibles. En historia la evidencia de la existencia de ciclos históricos es amplia, sin embargo genera un fuerte rechazo entre muchos historiadores. Turchin y yo sin embargo provenimos de la biología, una ciencia donde los ciclos son omnipresentes, ciclos hormonales, circadianos, estacionales, anuales, reproductivos, depredador-presa, poblacionales, etc. Casi todo el mundo ha oído hablar de los ciclos de población de los lemmings. Nadie en biología duda de la existencia y la importancia de los ciclos de todo tipo.

La razón por la que la observación de ciclos en el universo es muy común es que los acontecimientos puntuales se convierten en estadísticamente más improbables de observar que los que se repiten en el tiempo. El universo se rige por la acción y la reacción y cuando dos procesos que se influencian mutuamente sufren de un retraso en su acción tienden a provocar una oscilación periódica. Por ejemplo la extracción de petróleo tiene un retraso de varios años con respecto a la señal de precios que la regula por el tiempo que cuesta poner en marcha los proyectos. Ello hace que sea un negocio que experimenta ciclos de auge y caída, enriqueciendo o causando la ruina de los productores. Lo mismo ocurre con los ciclos predador-presa causados por el retraso entre el incremento de presas y el aumento del número de depredadores.

Es importante destacar que no hablamos de ciclos en el sentido matemático de oscilaciones periódicas, sino de cuasi-ciclos donde la periodicidad y la amplitud son variables. El ciclo de manchas solares por ejemplo no tiene una duración determinada y puede durar entre 9 y 14 años, y la actividad en cada oscilación es altamente variable, con ciclos muy activos (muchas manchas) y otros muy poco activos. En los sistemas complejos como el clima o los sistemas sociales las interacciones no lineales entre sus componentes generan una gran cantidad de caos a lo que hay que añadir el efecto de factores exógenos que no forman parte de los ciclos de retroalimentación del sistema. En los sistemas sociales hay que añadir el comportamiento individual que debido al libre albedrío es impredecible y puede influir a toda la sociedad. Todo ello hace que aunque se detecte la existencia de ciclos ello no permita hacer predicciones precisas sobre lo que va a pasar. Peter Turchin es optimista en que conociendo los factores que rigen los ciclos históricos y sabiendo que hay una gran variabilidad en su resultado final, unas veces catastrófico y otras moderado, aprendamos a detectar los aumentos de inestabilidad social y actuar sobre esos factores antes de que su efecto sea muy negativo reconduciendo el ciclo hacia resultados menos dañinos para todos los sectores de la población.

Fig. 7. El análisis de múltiples ciclos ha permitido a Turchin detectar que la disminución del bienestar colectivo (curva negra) y el aumento de la inestabilidad social (curva roja) aunque conducen a un punto de crisis (situación revolucionaria), éste constituye un punto de bifurcación, donde el rango de posibles resultados va de lo moderado (recuperación) a lo dramático (colapso) en función de la situación particular de cada sociedad en ese punto y la respuesta que le da la sociedad a la crisis. Fuente: Turchin, 2018.

4. Los ciclos generacionales

Un proceso particular que no es parte de la teoría demográfica-estructural pero que debe tenerse en cuenta al estudiar los ciclos seculares es la dinámica que Turchin y Nefedov denominan de "padres e hijos". Los episodios de guerra interna a menudo se desarrollan de manera similar a las epidemias o incendios forestales. Al comienzo del conflicto, cada acto de violencia desencadena cadenas de venganza y contra-venganza. Con el tiempo, los participantes pierden toda moderación, las atrocidades se vuelven comunes y el conflicto se intensifica de manera acelerada y explosiva. Tarde o temprano, la mayoría de las personas comienzan a anhelar el regreso de la estabilidad y el fin de la lucha. A pesar de que las causas fundamentales que provocaron el conflicto en primer lugar todavía pueden estar operando, el estado de ánimo social prevalece a favor del cese del conflicto a toda costa, y gradualmente se afianza una tregua incómoda. Aquellas personas que experimentaron directamente la guerra civil se “inmunizaron” contra ella y, mientras están a cargo, mantienen las cosas estables. El período de paz dura una generación humana, entre veinte y treinta años. Eventualmente, sin embargo, la generación con cicatrices de conflicto muere o se retira y surge una nueva cohorte, personas que no experimentaron los horrores de la guerra civil y no están inmunizados contra ella. Si las fuerzas sociales a largo plazo que provocaron el primer brote de hostilidades internas todavía están operando, la sociedad se deslizará a una segunda guerra civil. Como resultado, los períodos de conflicto intenso tienden a repetirse con un período de aproximadamente dos generaciones (cuarenta a sesenta años). Estos cambios en el estado de ánimo social pueden denominarse "ciclos de generación" porque involucran generaciones alternas que son propensas a conflictos o no.

En España observamos esta dinámica generacional con respecto a la guerra civil aunque hay que añadir una generación debido a que la dictadura retrasó la resolución del conflicto. Si denominamos la generación de los padres a la que padeció los efectos de la guerra civil, es la generación de los hijos la que vivió la reconciliación en la segunda mitad de los años 70 con el recuerdo del testimonio de sus mayores del sufrimiento pasado y la experiencia de la dictadura resultante. Y es la generación de los nietos la que resucita viejos agravios y reaviva enfrentamientos bajo la excusa de una memoria histórica altamente selectiva. A esta dinámica generacional pertenece la famosa frase del madrileño Jorge Ruiz de Santayana, conocido como George Santayana, "aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo".

5. La famosa predicción de Peter Turchin

Unos meses después de la publicación del libro "Secular cycles", en su número del 7 de enero de 2010, la revista Nature publicó el artículo de opinión: "2020 visions". Para el primer número de la nueva década, Nature solicitó a una selección de líderes en ciencia y política predecir dónde estarían sus campos al cabo de diez años. El artículo es una loa al optimismo durante la rápida recuperación tras la crisis de 2008. Por ejemplo Daniel Kammen director del laboratorio de nuevas energías en la University of California, Berkeley, decía: "Implementado ampliamente, este tipo de soluciones y el desarrollo de una red inteligente significaría que para 2020 el mundo estaría en camino a un sistema energético en el que la energía solar, eólica, nuclear, geotérmica e hidroeléctrica suministrará más del 80% de la electricidad". Jajaja. Algún día tengo que escribir un artículo acerca de lo malos que son los expertos haciendo predicciones.

Casi un mes más tarde, en el número del 4 de febrero de 2010, Nature publicaba cinco de los comentarios recibidos al artículo, entre ellos el de Peter Turchin:

La inestabilidad política puede contribuir en la próxima década

Es probable que la próxima década sea un período de creciente inestabilidad en los Estados Unidos y Europa occidental, lo que podría socavar el tipo de progreso científico que usted describe en la colección de opinión "Visiones 2020".

El análisis histórico cuantitativo revela que las sociedades humanas complejas se ven afectadas por olas recurrentes y predecibles de inestabilidad política (Turchin y Nefedov. Secular Cycles; 2009). En los Estados Unidos, tenemos estancamiento o disminución de los salarios reales, una brecha creciente entre ricos y pobres, la sobreproducción de jóvenes graduados con títulos avanzados y la explosión de la deuda pública. Estos indicadores sociales aparentemente dispares en realidad están relacionados entre sí dinámicamente. Todos experimentaron puntos de inflexión durante la década de 1970. Históricamente, tales desarrollos han servido como indicadores principales de la inestabilidad política que se avecina.

Los "ciclos seculares" muy largos interactúan con procesos a corto plazo. En los Estados Unidos, los picos de inestabilidad de 50 años ocurrieron alrededor de 1870, 1920 y 1970, por lo que otro podría deberse alrededor de 2020. También estamos entrando en una caída en la llamada ola de Kondratiev, que sigue los ciclos de 40-60 años en el crecimiento económico. Esto podría significar que las futuras recesiones serán severas. Además, la próxima década verá un rápido crecimiento en el número de personas en sus veintes, como el engrosamiento de jóvenes que acompañó la turbulencia de los años sesenta y setenta. Todos estos ciclos parecen alcanzar su punto máximo en los años alrededor de 2020.

Los registros muestran que las sociedades pueden evitar el desastre. Necesitamos encontrar formas de mejorar los efectos negativos de la globalización en el bienestar de las personas. La desigualdad económica, acompañada de la creciente deuda pública, puede abordarse haciendo que las tasas impositivas sean más progresivas. Y no deberíamos expandir nuestro sistema de educación superior más allá de la capacidad de la economía para absorber a los graduados universitarios. Un exceso de jóvenes con títulos avanzados ha sido una de las principales causas de inestabilidad en el pasado.

Aunque obviamente nada se hizo para tratar de contener esa ola de inestabilidad política que Turchin predecía, su corta carta tuvo algún impacto en los centros estratégicos de EEUU y Europa Occidental, y con el paso del tiempo los medios se han ido haciendo un eco mayor de ella.

En 2012 Peter Turchin publicó en un artículo los datos en que basaba su predicción, "Dynamics of political instability in the United States, 1780–2010". El artículo trata un aspecto fundamental, la manera de reformular la teoría demográfica-estructural desarrollada para las sociedades agrarias para que sea aplicable a las sociedades industriales. Recordemos que la teoría tiene cuatro bases: (1) el principio neo-Malthusiano, (2) el principio de sobre-producción de élites, (3) la salud fiscal del estado, y (4) las causas demografico-estructurales de la inestabilidad social. Esta última es la manera en que las otras tres tienen de producir su efecto.

El primer principio no se aplica. En las sociedades industriales el bienestar no está asociado a la producción agraria y la dinámica poblacional deja de depender de ella. Pero se puede reformular en términos de oferta y demanda de trabajo. Al fin y al cabo en las sociedades agrarias la demanda de trabajo era la relación entre la tierra disponible y la población disponible, que son los factores del principio neo-Malthusiano. El bienestar de la población general en las sociedades industriales depende de que se demanden más trabajadores de los que se ofertan y ello mantenga los salarios elevados. Si la demanda de trabajadores cae (y ello puede verse afectado por factores internacionales), los salarios se deprimen y la población se empobrece. Esta conexión entre el exceso de oferta de trabajo y la caída de los niveles de vida de los pobres es una de las generalizaciones más sólidas de la historia.

Las élites continúan siendo las élites económicas y políticas que ahora ya no provienen de la posesión de grandes extensiones de tierras cultivables. Las élites económicas se pueden reformular también en términos de oferta y demanda de trabajo. Son los demandantes de trabajadores y cuando hay un exceso de ofertantes y los salarios caen ellos se benefician económicamente del empobrecimiento de la población, aumentando la desigualdad. En condiciones de bajo precio del trabajo las élites aumentan su consumo y su número, aumentando la porción del pastel económico que consumen. También aumenta la competencia intra-élite por las posiciones en la economía y el gobierno, aumentando las probabilidades de conflicto. Un síntoma de la sobre-producción de las élites es el aumento de la población con estudios universitarios y el aumento del coste de dichos estudios.

El resto de la teoría no resulta afectada y se mantiene sin cambios en su aplicación a las sociedades industriales.

Los levantamientos que tuvieron lugar en varios países árabes en 2011 pueden ser considerados un buen ejemplo de los mecanismos demográfico-estructurales. El crecimiento de la población había dado lugar a una expansión de las cohortes jóvenes, había una creciente desigualdad económica con estratos de población cada vez más empobrecidos, mientras que los ingresos en la parte superior exhibían un crecimiento desbocado; y había sobreproducción de élites como lo demuestra una notable expansión del número de jóvenes con educación universitaria sin perspectivas de empleo. Lo cual no quiere decir que otros factores no jugaran un papel, pero la teoría demográfica-estructural reformulada predice un aumento de la inestabilidad social bajo esas circunstancias.

Peter Turchin construyó una base de datos de violencia política en los EEUU entre 1780 y 2010 a partir de múltiples fuentes y vio que el análisis de frecuencia (periodograma) mostraba un ciclo secular de algo más de un siglo y un ciclo más corto donde la inestabilidad política se disparaba cada 50 años. Este segundo ciclo es al que Turchin se había referido como el ciclo generacional. Esta era la base de su predicción de que en 2020 la inestabilidad política podría aumentar. La revista Nature publicó un reportaje acerca del artículo de Turchin y su predicción, "History as science", que era bastante equilibrado y mostraba el profundo excepticismo de la mayoría de los historiadores. "Después de un siglo de grandes teorías, desde el marxismo y el darwinismo social hasta el estructuralismo y la posmodernidad, la mayoría de los historiadores han abandonado la creencia en las leyes generales", dijo Robert Darnton, historiador de Harvard.

Fig. 8. Gráfico de la base de datos de violencia política en los EEUU entre 1870 y 2010 de Peter Turchin en la que se muestran cuatro tipos de violencia. A pesar de la variación de motivos, se observa una regularidad en los estallidos de violencia de 1-2 décadas cada 50 años. Fuente: Nature.

6. La predicción se cumple

En noviembre de 2019 The Guardian publicó "La historia como una base gigante de datos: cómo analizar el pasado podría ayudar a salvar el futuro",  un largo e interesante artículo sobre la teoría demográfica-estructural y el estudio de la historia a través de la dinámica de sistemas utilizando bases de datos históricos iniciada por Jack Goldstone y continuada por Peter Turchin. El artículo comenzaba por la predicción de Turchin en Nature en 2010, y ya daba por hecho que la predicción se había cumplido.

En enero de 2020 Turchin y Korotayev depositaron en el archivo SocArXiv el artículo "The 2010 Structural-Demographic Forecast for the 2010–2020 Decade: A Retrospective Assessment". Este artículo revisa la predicción, hecha en 2010, de que la década 2010-2020 sería un período de creciente inestabilidad en los Estados Unidos y Europa Occidental. Esta predicción se basaba en un modelo computacional que cuantificó en los EEUU las fuerzas demográfico-estructurales para la inestabilidad como el empobrecimiento de la población, la competencia intra-élites y la debilidad estatal hasta 2010. Utilizando el archivo de datos de series temporales internacionales para los EEUU, Reino Unido y Europa occidental los autores hallaron que las medidas de inestabilidad sociopolítica como disturbios y manifestaciones antigubernamentales aumentaron dramáticamente durante la década 2010-2020 en todos estos países.

Fig. 9. Poco después de hacer Peter Turchin su predicción en 2010, la inestabilidad política se disparó en varios países occidentales como demuestra el aumento de disturbios (a) y manifestaciones contra el gobierno (b). Fuente: Turchin y Korotayev, 2020.

Turchin y Korotayev dejan claro que las predicciones no van de contar años sino de analizar y cuantificar los factores que contribuyen a la inestabilidad social, y seguir su evolución en el tiempo. Cualquiera que siga las noticias mundiales habrá notado el dramático aumento en la inestabilidad socio-política durante la última década. Pero en 2010, la percepción de hacia dónde se movía el mundo era todo lo contrario. Para el año 2010 las expresiones violentas de inestabilidad, como los disturbios, habían disminuido durante 25 a 40 años, dependiendo del país. Al parecer, nada presagiaba el estallido de violencia que vimos después de 2010. Como resultado, varios expertos e intelectuales declararon públicamente el fin de la violencia, al menos en las democracias occidentales maduras. El más claro fue Steven Pinker, quien en "The Better Angels of Our Nature: Why Violence Has Declined", publicada en 2011, argumentó que la violencia en el mundo ha disminuido tanto a largo plazo como a corto plazo. La última década ha demostrado que esta evaluación fue incorrecta cuando observamos un tipo particular de violencia: la violencia colectiva intra-nacional. Para los analistas demográfico-estructurales, por otro lado, este cambio de tendencia no fue una sorpresa por dos razones. Primero, el análisis histórico muestra que los períodos pacíficos que duran una o dos generaciones (25–50 años) son muy comunes en la historia. Tienden a ocurrir durante las "fases integradoras" de los ciclos demográfico-estructurales. Invariablemente (al menos en todos los casos históricos que se han estudiado en detalle hasta ahora) son seguidos por fases desintegradoras, caracterizadas por una violencia colectiva creciente, el colapso del estado e incluso una guerra civil. Y segundo, las tendencias de fondo que dan lugar al incremento de inestabilidad social llevaban empeorando desde los años 70.

7. El cambio climático y los ciclos seculares históricos

Aunque Turchin menciona a veces de la importancia de los factores climáticos en determinar o cambiar la capacidad de carga de la población de las sociedades agrícolas, lo cierto es que no entra a analizar la cuestión con más detalle. Seguro que es consciente de que los que defienden académicamente una interpretación cíclica del clima son vehementemente atacados por los alarmistas climáticos. Este artículo es ya demasiado largo como para que yo me meta a fondo en este tema tan interesante pero baste decir que analizando multitud de artículos científicos yo escribí en septiembre de 2016 un artículo de blog en inglés titulado: "El impacto del ciclo solar de 2400 años sobre el clima y las sociedades humanas". En él reflejaba el efecto de los cambios climáticos sobre la población y por lo tanto constituye una buena herramienta para analizar si los ciclos seculares de Turchin y Nefedov tienen un componente climático.

Para ello podemos fijarnos en el clima del Hemisferio Norte durante la Pequeña Edad de Hielo, que tuvo lugar más o menos entre 1270 y 1850, coincidiendo con los grandes mínimos solares de Wolf, Spörer y Maunder, y el mínimo solar de Dalton. Este periodo coincide con 3 ciclos seculares históricos analizados por Turchin y Nefedov en Francia: Capeto, Valois y Borbón. En el artículo, basándome en las reconstrucciones de la temperatura del Hemisferio Norte (Christiansen & Ljungqvist, 2012), la temperatura del mar en el Mediterráneo (Versteeg et al., 2007), el hielo marino en Islandia (Massé et al., 2008), los avances glaciares en los Alpes (Holzhauser et al., 2005) y en Venezuela (Polissar et al., 2006), y las precipitaciones en Centroeuropa (Büntgen et al., 2010), definía cuatro periodos de empeoramiento climático (ver la figura 13 del artículo) que coincidían a grandes rasgos con los cuatro mínimos solares. Quizá el menos definido era el segundo periodo, correspondiente al mínimo de Spörer, que en términos de precipitaciones y de avances glaciares en Europa su efecto era menos marcado.

Al estudiar el efecto del clima de la Pequeña Edad de Hielo sobre las sociedades de Europa Occidental (fig. 10) veía que la producción de grano en Inglaterra (rojo oscuro) seguía una curva similar a la gráfica de las temperaturas (rojo) y de la actividad solar (negro). Los mínimos de producción de grano (lineas verticales grises) se correspondían con las grandes hambrunas de la historia (verde). En líneas generales se observa una correlación entre las hambrunas, el precio del grano y el crecimiento de la población, definiendo tres picos de precios correspondientes a tres picos de hambrunas y tres valles en el crecimiento de la población. El primero corresponde a la crisis del siglo XIV, el segundo a la crisis del siglo XVII, y el tercero a la crisis revolucionaria de finales del XVIII y principios del XIX. Como cabe esperar, porque se trata de los mismos datos, ello corresponde con las fases desintegrativas de los ciclos Capeto, Valois y Borbón de Turchin y Nefedov. El cambio de fase integrativa a desintegrativa tiende a coincidir con el aumento del precio del grano (invertido en la fig. 10d) tras el aumento de la población.

Fig. 10. El efecto de los cambios climáticos de la Pequeña Edad de Hielo en las sociedades humanas de Europa. De arriba a abajo: (a) La reconstrucción de la actividad solar por Steinhilber et al., 2012 (en negro), muestra los mínimos solares de Wolf, Spörer, Maunder y Dalton. (b) Reconstrucción de la actividad volcánica por Sigl et al., 2015, (en magenta), con fechas para las tres erupciones principales. (c) Reconstrucción de la temperatura del hemisferio norte (en rojo), por Christiansen & Ljungqvist, 2012. (d) Precio del trigo en florines holandeses por 100 kg (Cordero, 1995; invertido, en azul), para Francia (continuo), Inglaterra (discontinuo) y Alemania (punteado). (e) Rendimiento neto de grano por acre en Inglaterra de tres cultivos principales, con datos anuales en rosa y tendencia a largo plazo en marrón (Campbell & Ó Gráda, 2011). (f) Crecimiento de la población del hemisferio norte en % (Zhang et al., 2010; en naranja). (g) Índice de hambruna del hemisferio norte en eventos por década (Zhang et al., 2010; en verde). (h) Grandes eventos de hambruna (cajas verdes) y grandes eventos de epidemia y pandemia (cajas marrones). Los principales períodos históricos de crisis se muestran en cuadros en la parte inferior. Las líneas verticales grises unen las malas cosechas plurianuales en (e) con grandes hambrunas en (h). Las columnas de color azul claro corresponden a períodos de deterioro climático. Abajo están representados tres ciclos históricos de Turchin y Nefedov con la fase integrativa en verde y la fase desintegrativa en rojo. Fuente: "El impacto del ciclo solar de 2400 años sobre el clima y las sociedades humanas". Bibliografía.

Lo interesante es que los factores climáticos parecen asociar los periodos largos de baja actividad solar con el empeoramiento (enfriamiento) climático y los pulsos poblacionales detectados por los historiadores, lo que podría indicar que los ciclos seculares de Turchin y Nefedov están regulados temporalmente o se acoplan a los ciclos climáticos. Se sabe desde hace mucho que los periodos buenos de las sociedades humanas suelen coincidir con los periodos cálidos (los óptimos climáticos romano, medieval y el actual) y las grandes crisis con los enfriamientos (la época de las migraciones bárbaras y las crisis asociadas a la Pequeña Edad de Hielo).

Si los ciclos seculares corresponden a los ciclos de actividad solar, que durante la Pequeña Edad de Hielo siguen un ciclo de 215 años, la cuestión es por qué no hay un cuarto ciclo correspondiente al mínimo de Spörer. Se me ocurren dos explicaciones posibles, la primera es que climáticamente el periodo correspondiente al mínimo de Spörer no parece haber sufrido cambios tan intensos como los otros y por ejemplo no manifiesta crecimiento de glaciares en Europa. La segunda es que los efectos demográficos de la pandemia de la Peste Negra fueron tan profundos que la población cayó muy por debajo de la capacidad de carga lo que hizo que no hubiera muchas hambrunas a pesar de que la producción de grano sí se vio disminuida. Nos encontraríamos por tanto que los efectos negativos de los ciclos climáticos o históricos sobre la población son mayores cuanta mayor es la densidad de población y mayor por tanto su capacidad de soportar élites. Esto es coherente con la observación de los historiadores de que los malos periodos vienen precedidos de crecimientos de la población.

8. La dinámica de las sociedades en tiempos del coronavirus

El 17 de marzo Gonzalo López Sánchez, también biólogo e interesado en la historia (somos más de los que creía) publicó un reportaje sobre Peter Turchin y su predicción en el ABC titulado: "El científico que predijo que el caos global llegaría en 2020". El artículo terminaba con la frase "Todo indica que la crisis desencadenada por la pandemia del coronavirus contribuirá al escenario de inestabilidad pintado por Peter Turchin". El artículo tuvo una amplia redifusión en medios digitales, muchos de los cuales, como 20 Minutos, ni siquiera atribuían la fuente. Al día siguiente José Morales del Instituto Internacional Hermes publicaba un artículo más en profundidad titulado "Coronavirus COVID-19 y los ciclos matemáticos de la Historia", que sorprendentemente no toca para nada el COVID-19 y al parecer fue escrito a finales de diciembre según indica su bibliografía, cuando al COVID aún no se le veía la patita. Probablemente lo tenía medio listo y lo publicó a toda prisa para evitar ser acusado de copiar sus artículos del ABC. Es un artículo interesante sobre Peter Turchin y la cliodinámica en castellano.

El propio Peter Turchin ha escrito sobre las consecuencias a largo plazo del COVID-19 desde el punto de vista de la dinámica social en un artículo en su blog "Long-Term Consequences of Coronavirus".

El Covid-19 es un shock externo. Su impacto a largo plazo depende principalmente de la resistencia social de los sistemas a los que afecta. Como sabemos, la capacidad de recuperación social de los EEUU ha disminuido en las últimas cuatro décadas. Para 2019, se han desarrollado una serie de fallas que polarizan nuestra sociedad. Dos de estas fallas, la que está entre los pobres y los ricos, y la que está entre las costas liberales y el centro del país conservador, se han profundizado por el shock del coronavirus. Para los Estados Unidos, mi pronóstico es bastante sombrío. Nuestras élites gobernantes son egoístas, fragmentadas y enredadas en los conflictos internos. Por lo tanto, mi expectativa es que a grandes sectores de la población estadounidense se les permita perder terreno. La deuda del gobierno seguirá explotando, y la mayor parte del dinero mantendrá a flote a las grandes empresas y bancos. La desigualdad aumentará, la confianza en el gobierno disminuirá aún más, aumentará el descontento social y el conflicto dentro de la élite. Básicamente, todas las tendencias demográficas y estructurales negativas se acelerarán.

Bueno, aparte de constatar que como buen ruso Peter Turchin es un pesimista nato, como yo, hay que destacar que la situación en España donde el gobierno es de signo completamente opuesto no es muy distinta y que a las líneas de fractura entre izquierda y derecha, y entre ricos y pobres, en España hay que añadir la falla disgregadora entre los independentistas y el resto del país. Las élites se dedican a luchar entre ellas para asegurarse el acceso a la parte principal del pastel mientras se debilitan las instituciones democráticas y crece la inestabilidad social.

9. George Floyd y la violencia racial

Para terminar lo que es ya un mamotreto difícil de leer en su totalidad, cabe analizar el crecimiento de la inestabilidad social utilizando un ejemplo de rabiosa actualidad, los disturbios sociales causados en EEUU y con eco en otros países occidentales por la muerte de George Floyd, un pequeño delicuente de 46 años, asesinado por la policía en Minneapolis mientras estaba siendo detenido por pasar un billete falso de 20 $ al comprar unos cigarrillos que se negó a devolver.

La gente tiende a confundir y complicar los problemas. La base del problema es que la policía en EEUU mata con casi total impunidad. Si bien mata a muchos más blancos que negros, los negros están sobrerrepresentados, pero en un porcentaje similar a su sobrerrepresentación en la comisión de delitos o en las cárceles. Al ser el estrato más bajo de la población tienen la peor relación con el estado. Pero para que esto ocurra la policía no tiene que ser racista, y de hecho el 12 % de los policías son negros, cuando constituyen el 13,4 % de la población, una diferencia muy pequeña, si bien es cierto que varía bastante de unos departamentos a otros.

Una parte fundamental del problema son los sindicatos policiales, que fuerzan en los contratos de policías una protección excesiva para los malos policías y los departamentos tienen muchos problemas para deshacerse de las manzanas podridas. Por ejemplo en la mayoría de las ciudades se ven forzados a borrar los registros de los policías tras un periodo que oscila entre los 6 meses y los 2 años, con lo que resulta casi imposible despedir a un policía por acumulación de malos comportamientos, y si lo hacen no tienen problema en encontrar trabajo en otro departamento de policía porque su registro queda limpio. Y aquí es donde chocan con el problema tanto los republicanos como los demócratas. Los republicanos defienden una impunidad mal entendida de la policía porque encaja con su idea de ley y orden, y los demócratas defienden a los sindicatos, lo que hace el problema prácticamente insoluble y el sistema judicial estadounidense rara vez condena a un policía.

Y aquí es donde Black Lives Matter naufraga también. En 2015 Warren Meyer alababa el plan de BLM, pero señalaba que no sabían qué hacer con él y se estaban enfocando en las protestas sociales y la perturbación pública cuando deberían enfocarse en crear modelos de legislación que se pudieran aplicar en experiencias pilotos exitosas que pudieran luego trasladarse y extenderse por todo el país. En los 5 años transcurridos podrían haber avanzado mucho en la resolución del problema y en su lugar en lo que han avanzado es en fomentar mayor inestabilidad social.

Si a cualquier persona que piense un poco se le pregunta si el racismo va a más o a menos en el mundo occidental la respuesta no puede ser otra que el racismo lleva décadas disminuyendo y no ha dejado de disminuir. Otra cosa es lo que digan las noticias, pero los datos lo apoyan con claridad. En 1958 tan solo el 4 % de la población aprobaba el matrimonio interracial entre blancos y negros y esa cifra no ha dejado de crecer, alcanzando el 87 % en 2013.

Fig. 11. Encuesta de aprobación social del matrimonio interracial entre blancos y negros. Fuente: Gallup.

La disminución del racismo continúa en EEUU. Un estudio de 13 años publicado en 2019 (Charlesworth y Banaji, 2019) mostraba que en un periodo de tan solo una década se detectaba una reducción significativa de la discriminación por raza u orientación sexual, pero había subido la discriminación hacia los gordos.

Los crímenes de odio con motivación racial no han dejado de disminuir desde 1996 en que el FBI publica las estadísticas. La disminución ha sido mucho más acentuada en los crímenes de odio racista hacia los negros que hacia los blancos.

Fig. 12. Número de incidentes únicos de crimen de odio con motivación racial dirigidos contra los negros (rojo) o contra los blancos (negro), reportados al FBI. Fuente: FBI (tabla 1).

Si el racismo está en franca disminución a un ritmo sostenido. Si es un cambio que lleva tiempo porque requiere relevo generacional. Si los estudios muestran que los jóvenes son menos racistas que los mayores. ¿Cual es el problema? ¿Por qué nos hemos vuelto de pronto tan absolutamente intolerantes con el racismo como para asaltar las calles contra el racismo en respuesta a un problema diferente (la impunidad policial), hasta el punto de llegar a incidentes con muertos que van a parar a la base de datos de violencia política en EEUU de Peter Turchin?

La explicación tiene que encontrarse en que ha cambiado la percepción del problema por parte de la sociedad. Y eso es también lo que dicen los datos. La percepción por parte de los estadounidenses de que la discriminación racial es un problema muy serio no ha parado de subir desde 2010, y actualmente más del 75 % de los ciudadanos piensa que es un problema muy serio, una subida del 25 % en los últimos años según recoje el Washington Post. Un problema adicional es que la diferencia entre los que piensan eso según su tendencia política se está ensanchando, según informa el PEW Research Center, lo que indica que la sociedad se está dividiendo más sobre un asunto en el que antes estaba menos dividida.

Fig. 13. Porcentaje de estadounidenses blancos que piensa que la discriminación racial contra los negros es un problema muy serio. En azul los de tendencia demócrata y en rojo los de tendencia republicana.

La única interpretación posible de los datos es que el aumento de la inestabilidad social que fue predicho por Turchin en base a tendencias demográficas, económicas y sociales de largo recorrido que comenzaron a empeorar en los años 70, y a la actuación de un ciclo generacional de violencia, se está manifestando como inestabilidad social de origen racial en los EEUU (en España es el independentismo) lo que hace que la sociedad perciba que el problema de base está empeorando cuando en realidad sigue mejorando. Por supuesto los medios no ayudan a combatir la inestabilidad social, sino que la atizan.

Lo mismo ocurre con el feminismo. De pronto nos hemos vuelto absolutamente intolerantes con la discriminación por sexo, exigiendo cero tolerancia hasta el punto de la irracionalidad. Para algunas mujeres el patriarcado mata más que el coronavirus. A razón de 50 mujeres muertas por violencia doméstica al año, y unas 45.000 personas muertas por coronavirus parece que el coronavirus le lleva al patriarcado una ventaja de 900 años.

Fig. 14. Foto de la manifestación del 8-M en Madrid. Fuente: eldiario.es.

En la base de todos estos fenómenos está el incremento de la inestabilidad social producida por el empeoramiento de las condiciones de la clase trabajadora en la fase de estancamiento, el aumento de la desigualdad económica y la sobreproducción de las élites que empiezan a luchar por los recursos menguantes más sectarias y divididas que nunca que movilizan a las masas a su favor con banderas como el racismo (en EEUU), la independencia o el feminismo. Puesto que esas movilizaciones defienden en realidad los intereses de las élites no hay preocupación por los ciudadanos a los que no importa exponer a los peligros de una pandemia simplemente para marcar un tanto.

No estamos haciendo nada por frenar estos desarrollos tan preocupantes que nuestras élites incluso atizan. Las mujeres deberían reflexionar sobre lo que la llegada de la fase desintegradora con la crisis que suele iniciarla puede hacerle a su causa. No cabe descartar un retroceso y no sería de extrañar que este periodo de máximas protestas feministas coincida con el periodo de máxima igualdad entre hombres y mujeres y se dé la paradoja de que cuando más protestaban era cuando mejor estaban.

Con respecto al independentismo, para situarlo en el contexto de las luchas entre élites por los recursos decrecientes en la fase de estancamiento hay que recordar que la investigación de la corrupción de las élites catalanas, indicio de la competencia intra-élite, precede a su actuación como contra-élites dirigiendo a las masas contra el orden establecido.

Para los independentistas un aviso de precaución que será desoído. Como dijo Oscar Wilde "cuando los dioses quieren castigarnos escuchan nuestras plegarias". Los periodos de desintegración que dan lugar a la fragmentación de los estados como la que tanto ansían, son sin lugar a dudas los peores periodos en los ciclos seculares de la historia para el común de las personas. La inmensa mayoría de la gente sale perdiendo, y mucho, aunque siempre hay alguno que gana.

10. Conclusiones

Releyendo el libro de Turchin y Nefedov no he podido evitar una sensación inquietante de estar leyendo una profecía de lo que está pasando en España. Aunque ellos se refieren a las sociedades agrícolas, la adaptación de sus postulados a una sociedad industrial es sencillo, como explica la sección 5. Basta con sustituir la demografía por la economía como factor principal y adaptar la naturaleza de las élites a nuestros políticos y empresarios. Los acontecimientos políticos y económicos de la última década adquieren bajo esta nueva luz un significado diferente y ominoso.

A las grandes tendencias analizadas en este blog que van confluyendo en crear un momento crítico en la historia de la humanidad, el incremento de la deuda y de la desigualdad, el creciente problema con el petróleo, la demografía tan desfavorable, hay que añadir la creciente inestabilidad social. Antes de haber leído a Turchin y Nefedov, yo ya había identificado en base al estudio de los problemas económicos revelados por la crisis del 2008, de la que no nos hemos podido recuperar, y en base al creciente peligro de decrecimiento energético, que el mundo se encontraba en una fase de estancamiento y se dirigía a un punto de crisis sistémica. Lo que Turchin y Nefedov aportan es la perspectiva histórica de que ya hemos estado ahí múltiples veces a lo largo de la historia, ayudando a confirmar que los signos que estaba apreciando son reales.

El periodo análogo en la historia de España, en mi opinión, es el periodo de 1929 a 1936. El periodo de la Gran Depresión que en España redujo el PIB per cápita dando lugar a una alta inestabilidad social caracterizada por la lucha entre élites que produjo revoluciones obreras, proclamaciones separatistas e incluso asesinatos de élites políticas rivales y que condujo a la Guerra Civil. Resulta tremendamente preocupante asistir a un incremento del fraccionamiento político caracterizado por el ascenso de grupos extremistas de izquierda y derecha, hasta llegar al gobierno en el caso de los primeros, y la incapacidad de entendimiento entre los principales partidos al tiempo que se cuestiona por parte de contra-élites de forma ilegal la unidad del estado y los funcionarios que se enfrentan a la situación, ante la desidia de las élites, son castigados en vez de ser recompensados.

Fig. 15. Mi interpretación de los ciclos seculares de Turchin y Nefedov para España durante la época contemporánea. (a) Fases de los ciclos seculares. Fuente: Secular Cycles. (b) Algunas características de las fases tomadas de la tabla 1.1 del libro que son de aplicación a las sociedades industriales. Fuente: Secular Cycles. (c) Evolución del producto interno bruto per cápita de España desde 1900 (en negro continuo), un factor económico que sirve de indicador para la situación de la clase trabajadora. Fuente: Maddison Project Database. Evolución de la desigualdad en España reflejada por el porcentaje de ingresos del 0,01% que más ingresos tiene (en rojo punteado). Fuente: Alvaredo y Saez, 2009. El color de fondo refleja mi interpretación de las fases de los ciclos seculares en España siguiendo el esquema en a.

En 2010 Turchin destacó por hacer predicciones de incremento de inestabilidad social contrarias al consenso del momento. Acertó y la inestabilidad social y el debilitamiento de las estructuras de los estados se han incrementado. El problema es que el método que utilizó predice que nos acercamos al final de la fase integradora y que lo que viene después es el inicio de la fase desintegradora que nunca trae nada bueno. El problema es que en vez de estar tomando medidas para suavizar el impacto y disminuir las consecuencias, al igual que nos pasó con la pandemia de coronavirus, no parece que seamos conscientes de lo que se nos avecina.

  1. #17
    Karlo 1
    Yo diría que viendo como se estan poniendo las cosas en España, a día de hoy, casi que empezaria a verse una pequeña linia roja en la figura 15 de tu artículo.
  2. #16
    Marcit
    Knownuthing: " Algún día tengo que escribir un artículo acerca de lo malos que son los expertos haciendo predicciones. "

    Será un placer leerlo.
  3. en respuesta a Fleischman
    #15
    Knownuthing
    Los neanderthales eran mucho más robustos que los sapiens y adaptados a la Europa del Pleistoceno con sus glaciares e interglaciares sobreviviendo a los crudos inviernos a base de la caza de los grandes mamíferos. Eran grandes cazadores de mamuts y los grandes osos cavernarios, pero como dependían de ellos no los extinguían. Los sapiens eran mucho menos robustos y en una lucha individual no ganarían casi nunca, pero culturalmente estaban más desarrollados y extraían más energía del medio ambiente mediante la pesca y la caza de pequeñas presas. La bioenergética predice el resultado. Extinguieron a los neanderthales y luego extinguieron a la megafauna porque eran su presa favorita pero podían depender de otras presas. Todo lo demás es corrección política. Los sapiens comenzaron su historia extinguiendo a todas las demás ramas de su árbol evolutivo que aún florecían.

    Lo mismo pasó con la agricultura. Los agricultores extraían mucha más energía que los cazadores-recolectores de la misma superficie, por lo que aunque estaban sujetos a hambrunas por malas cosechas y su alimentación era peor, eran muchos más y más avanzados culturalmente, por lo que los agricultores desplazaron y extinguieron a los cazadores-recolectores en todo el mundo hasta que casi no quedan. La genética es muy clara en que los agricultores se expandieron a costa de los cazadores recolectores. La idea de que las poblaciones aprendían a cultivar de otras sociedades vecinas es incorrecta. Eran invadidos y desplazados por los que tenían agricultura.

    La agricultura era inevitable en el Holoceno. La prueba es que apareció independientemente al menos 7 veces en prácticamente todos los lugares en los que se daban buenas condiciones. Desde un punto de vista evolutivo los que la consiguieron antes triunfaron. Jared tiene el problema de que es de "ciencias" sociales y no tiene ni idea de termodinámica, entropía, bioenergética, biología, genética, y en general todas las ciencias que es necesario entender para entender la evolución animal y humana. Algunas de las cosas que dice no tienen ningún sentido, pero escribe muy bien, es muy inteligente y muy entretenido, y eso también tiene mérito. Simplemente no hay que creerse lo que dice a pies juntillas. Pero eso se aplica a casi todo el mundo, incluido yo.
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  4. #14
    Latirus
    Una recomendación que me ha venido al leer tu excelente artículo. Un blog que me parece muy interesante.

     http://dfc-economiahistoria.blogspot.com/ 
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  5. en respuesta a Knownuthing
    #13
    Fleischman
    Efectivamente Jared Diamond es muy simplista, aunque hay que reconocerle que los temas que elige son muy interesantes. 

    Por ejemplo, con su tesis de que la agricultura fue "el peor invento de la Humanidad", basándose en que los esqueletos de los cazadores-recolectores muestran un estado de salud mucho mejor que el de los aldeanos agricultores, más bajitos, enclenques y con síntomas de enfermedades.

    Cuando los arqueólogos del futuro (si es que hay alguno después del mad max que viene, jejeje) comparen nuestros esqueletos con los de los hombres de las cavernas, llegarán a la conclusión de que en el siglo XXI se vivió fatal.
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  6. en respuesta a Knownuthing
    #12
    Fleischman
    Efectivamente para un negro sería "más peligroso" que el policía sea negro. En su día leí una estadística que afirmaba justamente esto, pero no recuerdo dónde... buscándola en internet fue como encontré ese informe.

    Aunque no sé si hay otros factores (por ejemplo, que los policías negros trabajen en ciudades o en los barrios más chungos, donde hay más negros chungos, mientras que los blancos trabajen más en barrios pijos donde los negros son menos chungos que los otros...). Pero en principio, ceteris paribus, la policía efectivamente sería "anti-racista"... :)

    En cualquier caso, tener en cuenta solo estos tiroteos (del orden de pocos cientos) es un indicador muy pobre para calibrar si la policía allí es racista o no, cuando las interacciones son del orden de millones (multas de tráfico, etc.). Si yo fuera un policía blanco americano racista, puede que no me diera por matar a negros desarmados (que me puede meter en un lío) pero a lo mejor sí que me da por freírlos a multas de tráfico, por decir algo.

    Supongo que la distorsión entre los mitos y los datos es que hay hechos que molan y hechos que no. Padre de Familia lo muestra magistralmente en este episodio:

    https://padredefamilia.fandom.com/es/wiki/Un_Disparo_en_la_Oscuridad

    Cuando es un negro (Cleveland) el que confiesa a la turba que ha sido él quien ha disparado al otro negro (Cleveland Jr.), todas las furgonetas de las televisiones que estaban transmitiendo la noticia salen disparadas, y hacen un comentario algo así como "a nadie le interesa un tiroteo entre negros".

    También puede ser porque es muy difícil cambiar los estereotipos que tenemos, como por ejemplo que aquí se siga creyendo que la mayoría (!!) de la electricidad en España viene de las centrales nucleares francesas (no hace mucho que me lo dijo un técnico de Iberdrola).


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  7. en respuesta a Fleischman
    #11
    Knownuthing
    Sí que es tocho pero interesante.

    La sustancia del informe está en el capítulo 3: Los números. Tendencias y patrones en tiroteos con oficiales involucrados en Filadelfia

    Los tiroteos con oficiales involucrados u OIS se definen como aquellos en los que un oficial (de servicio o no) descarga un arma de fuego intencionadamente que involucra a otra persona. Si hay un herido que no sea el policía también es OIS aunque la descarga sea accidental.

    Lo primero que dicen los datos es que los distritos que experimentan niveles más altos de violencia armada y homicidio experimentan niveles más altos de OIS.

    La gran mayoría (94 por ciento) de los oficiales involucrados en tiroteos eran hombres. La mayoría (59 por ciento) de los oficiales involucrados en OIS eran blancos, mientras que el 34 por ciento eran negros, el 7 por ciento eran hispanos y menos del 1 por ciento eran asiáticos.

    Lo que no dicen es la composición racial del departamento, que tenemos que buscarla aquí:
    https://www.governing.com/gov-data/safety-justice/police-department-officer-demographics-minority-representation.html



    En el departamento de policía de Philadelphia el 57 % son blancos y el 33 % son negros, por lo tanto los policías blancos no disparan a la gente más que los negros.

    ¿Pero a quién disparan?

    En 364 OIS de 2007 a 2013, hubo 382 sospechosos. La gran mayoría (98 por ciento) de los sospechosos eran hombres. Más de la mitad (56 por ciento) de los sospechosos estaban armados con armas de fuego, pero alrededor del 15 por ciento de los sospechosos estaban desarmados. En el resto de los casos los sospechosos usaron un vehículo, un arma blanca o un objeto contundente como arma.

    Los casos que crean más alarma social son aquellos en los que el sospechoso estaba desarmado. Estos se dividen en cuatro grupos:

    -Fallos de percepción de amenazas (TPF)
    -Altercados físicos
    -Pistolas de juguete confundidas con reales
    -Descargas accidentales.

    Los TPF son lo que la comunidad de las fuerzas del orden se refiere comúnmente como tiroteos por "error de hecho". Ocurren cuando un oficial percibe que un sospechoso está armado debido a la identificación errónea de un objeto no amenazante (por ejemplo, un teléfono celular) o un movimiento (por ejemplo, tirando de la cintura). Estos casos han constituido la mayoría de los incidentes OIS desarmados en Filadelfia.

    Los sospechosos negros representan el mayor número total de sospechosos implicados en OIS armados (n = 240) y desarmados (n = 45). Los sospechosos blancos estaban desarmados 8 veces, mientras que los hispanos y los asiáticos estaban desarmados 5 veces y 1 vez respectivamente.

    Como porcentaje de su participación total en los OIS, los sospechosos negros estaban desarmados el 15,8 por ciento de las veces. Los sospechosos blancos estaban involucrados en un número significativamente menor de OIS pero estaban desarmados el 25 por ciento del tiempo. Los sospechosos hispanos estaban desarmados casi el 15 por ciento de las veces, y los sospechosos asiáticos estaban desarmados en el 20 por ciento de los incidentes.

    Es decir, a pesar de estar implicados en la mayoría de los tiroteos con oficiales involucrados (OIS), los negros estaban desarmados en menor proporción de casos que los blancos, es decir los policías se equivocaron menos con ellos. Si la razón es que llevan armas más a menudo o que los policías se equivocan menos con ellos queda a interpretación de cada cual.

    Y ahora viene la sorpresa:

    También examinamos la raza de los oficiales involucrados en los TPF (fallos de percepción de amenaza). Para este análisis, nos centramos en los pares raciales, aislando casos en los que tuvimos una única representación racial para el oficial y el sospechoso en un solo incidente. Hubo 316 casos de este tipo.

    La tasa de TPF del oficial blanco para los sospechosos negros fue del 6,8 por ciento. Entre los incidentes que involucraron a sospechosos negros y oficiales negros, la tasa de TPF fue de 11.4 por ciento. (Tabla 8 pg. 33)

    O sea que es más probable que un oficial negro le dispare a un sospechoso negro desarmado, que que lo haga un oficial blanco. Manda huevos. ¿Como llamamos a eso, anti-racismo?

    La raíz del problema queda en evidencia en el capítulo 8:

    Los OIS son investigados por la Junta de Revisión de Uso de Fuerza (UFRB). Si el UFRB encuentra en su investigación que el oficial violó la política del departamento en el curso de un incidente OIS lo manda a la Junta de Investigación de la Policía (PBI) para que decida lo que se hace.

    De los 88 casos entre 2007 y 2013 que la UFRB encontró que el oficial implicado había violado la política del departamento de policía de Filadelfia, en el 49 % de los casos el oficial fue encontrado no culpable o enviado a entrenamiento y asesoramiento por el PBI, en el 24 % de los casos recibió una reprimenda oficial y en el 20 % de los casos fue suspendido entre 1 y 30 días. Tan solo 5 oficiales fueron despedidos.

    Tal y como había dicho el problema no es de racismo, es de impunidad.

    Me resulta extraordinariamente curioso como la gran mayoría de la gente llega a la conclusión contraria a lo que muestran los datos, y eso que lo llevo viendo con el cambio climático años. La única conclusión posible es que la gente cree lo que quiere creer, no lo que muestra la evidencia.
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  8. #10
    Fleischman
    Un apunte sobre los mitos, en concreto el del racismo de la policía en EE.UU.

    Es un poco tocho, pero buscando white officer y black officer se ven rápido las estadísticas.

     https://www.phillypolice.com/assets/directives/cops-w0753-pub.pdf 

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  9. en respuesta a Nitrato
    #9
    Knownuthing
    Yo no soy un gran fan de Jared Diamond. Creo que es un gran popularizador, pero que toma atajos y presenta los ejemplos que encajan con su teoría ignorando la evidencia en contra, lo que le hace poco fiable. En mi artículo:
    El problema de la población humana
    En el apartado de mitos, el D: "Los nativos de la isla de Pascua son un buen ejemplo de colapso de civilización por sobrexplotación de recursos y ecocidio." ya decía que la evidencia en general apoya más la hipótesis contraria y no parece que los pascuenses cometieran ecocidio. No obstante la visión general de Diamond de que las sociedades alcanzan un punto crítico cuando tienen problemas de recursos y pueden colapsar es compartida por la mayoría de los historiadores y es obvio que el crecimiento de la población supone la mayor presión sobre los recursos. El gran éxito de la sociedad industrial y del conocimiento ha sido aumentar el acceso a los recursos más deprisa de lo que crece la población. Paradójicamente el gran aumento de población resultante nos sitúa en un peligro mucho mayor si algo falla, al igual que ocurre con una pandemia.

    Con respecto a los alimentos transgénicos no estoy ni a favor ni en contra. Depende de cada uno. Con los que benefician a la gente como el arroz dorado que contiene vitamina A estoy completamente a favor, al igual que estoy a favor de los que incrementan el rendimiento, particularmente en condiciones marginales (alta salinidad, alta alcalinidad, bajas precipitaciones). Hay que tener en cuenta que la transferencia de genes entre organismos existe en la naturaleza. Estoy completamente en contra de aquellos que suponen hacer a los agricultores dependientes de las grandes compañías (semillas que no pueden propagarse, o cultivos que requieren productos de marca) y que principalmente benefician a las compañías, y estoy en contra de aquellos que implican genes que no queremos que se esparzan y acaben donde no deben, porque no hay forma de contener a las plantas transgénicas. Así que mi postura sería aprobar algunos y prohibir otros. No puedo estar a favor de todos o en contra de todos.
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  10. #8
    Nitrato
    Excelente resumen. Yo también había buscado si este libro se encontraba en español, es uno de los que cita Gail Tverberg habitualmente. Otro estudio interesante es Colapso, de Jared Diamond, en el que analiza la historia de diversas civilizaciones que fracasaron en el pasado y trata de explicar sus causas. Aunque cada sociedad tiene sus peculiaridades, el patrón común consiste en que las sociedades se desarrollan y crecen en tamaño en la medida que existen recursos naturales disponibles, hasta llegar al punto en que los recursos empiezan a escasear y a ser insuficientes para alimentar a toda la población. En ese momento empieza el colapso social, la quiebra de las instituciones, la disminución de la complejidad social y de la población. 

    En la entrevista que te hicieron en Rankia el entrevistador citó tangencialmente la cuestión de los transgénicos aunque al final no lo llegasteis a tratar. Es un tema que me interesa desde hace tiempo. He leído los libros de Mulet y de otros divulgadores "pro-transgénicos" y explican que no hay evidencias de que sean nocivos para la salud, y que se consiguen aumentos de productividad importantes. No obstante, como toda la agricultura intensiva su uso está ligado al uso de fertilizantes y combustibles fósiles. ¿Crees que se debería levantar la prohibición de cultivo de alimentos destinados a consumo humano en Europa?
  11. #7
    Fleischman
    Muy interesante la entrevista. Impresionante que aguantéis tres horas hablando sin pausa de hidratación ni nada. :)

    Aunque no sé por qué te imaginaba más con voz tipo Constantino Romero... ;)
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  12. en respuesta a Camilort
    #6
    Knownuthing
    Cierto Camilort, muchos tenemos ese sentimiento de que al parecer todo el mundo se ha vuelto loco repentinamente y se le da una importancia exagerada a cosas que no suponen un problema grave mientras que se ignoran otras extraordinariamente graves como la desigualdad creciente, el hundimiento de las clases medias o una demografía que pone los pelos de punta y no parecen preocupar a nadie.

    En general las cosas terminan resultando mejor de lo que los pesimistas pensamos y peor de lo que los optimistas piensan, pero a veces la historia muestra que las cosas pueden terminar mucho peor de lo que nadie piensa y eso es lo que hay que evitar a toda costa.

    La comparación de Peter Turchin con Hari Sheldon y la cliodinámica con la psicohistoria de la trilogía de la Fundación del maestro Isaac Asimov es acertada. El futuro no es predecible pero cuando todas las secuencias llegan a su conclusión el tiempo no puede esperar.
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  13. en respuesta a elportalfisico
    #5
    Knownuthing
    El libro de Tainter es otro de los tres que recomendé :-)

    He de reconocer que la filosofía no es lo mío, y aunque aprecio sus contribuciones importantes uno no puede abarcarlo todo, y como seguidor del método científico la filosofía me resulta en general demasiado opinable. Agradezco tu extenso comentario por lo que aporta.

    La historia demuestra que a menudo cuando las cosas se ponen feas se siguen todo tipo de políticas cortas de vista que resultan perjudiciales. La de empobrecer a tu vecino es claramente una de ellas. En una lucha de bloques regionales, Europa lleva todas las de perder. Japón está completamente hundido en la irrelevancia de la que no podrá salir hasta que corrija su demografía y otro tanto nos pasa a nosostros.
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  14. #4
    Camilort
    Un análisis muy interesante, gracias. Me ayuda a entender el sentimiento que llevo tiempo teniendo de que el problema que tenemos como sociedad ha entrado en resonancia realimentándose a sí mismo y que, como desgraciadamente el pasado nos enseña, la solución suele ser una revolución, es como si la válvula de la olla a presión donde nos cocinamos permanentemente dejase de funcionar con las inevitables consecuencias.
    El enfoque que le das evita caer en detalles que aunque en un momento puedan parecer importantes en realidad no afectan a la curva de tendencia y la crisis fiscal y decrecimiento parecen inevitables, por mucho que aquellos con los que hablo me digan que la situación actual no es como la de 1930 porque estamos en la UE que no permitirá tanta insensatez en esta España tan aficionada a los extremos.
    Esto de ser pesimista no ayuda pero como se dice, un optimista es un pesimista mal informado.
    Entiendo ahora un poco mejor el sinsentido de las manifestaciones más o menos violentas de moda sobre cualquier tema que divida a la sociedad y que parecen alimentarse por parte de las élites, agrandando artificialmente la separación entre grupos -hombre/mujer, blanco/negro, hetero/homo, izquierda/derecha, etc- para sus luchas intra-élites.
    Sobre las matemáticas, la historia y la naturaleza parece que esta última nos impone sus ciclos y que cuanto mayor es el número de elementos de la sociedad más fielmente seguimos sus leyes, cual moléculas de gases perfectos. Me recuerda a lo que Asimov llamaba psicohistoria.
    Seguiré sintonizado a este canal que, si me permites, acierta más que Mariano Medina.
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  15. en respuesta a elportalfisico
    #2
    elportalfisico
    Sobre Hegel me equivoque, fue Cristóbal cellarius quien divido la historia en las edades mencionadas, la contribución de Hegel en la historia fue su filosofía de la historia, la tesis, la antítesis y la síntesis que la vio como unidad superior. En palabras simples, la historia se mueve en una dirección, hacia una etapa superior que la anterior. Bueno al menos eso es lo que muchos lograron entender de el ya que la "filosofía de la historia" de Hegel es como cualquier libro de Hegel , denso, ilegible y puede dar dolor de cabeza.
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  16. #1
    elportalfisico


    Buen articulo, agregaste mas lecturas a mi lista que ya de por si es larga, me imaginaba que se había avanzado con investigaciones de este tipo, pero nunca me tome la molestia de buscar, me recuerda mucho a la linea de Joseph A. Tainter y su libro "El colapso de las sociedades complejas", pero gracias por las referencias y por la agradable lectura, y voy a leer varias veces este articulo porque a simple vista parece sencillo, pero hay cosas que no son tan obvias, para mi; Gracias a esta lectura me puedo sentir mas orgulloso por mi afición por las matemáticas :)

    Sobre los historiadores, la verdad es que no se que filosofía se toma como referencia(me imagino que la dominante ahora mismo) pero en mi experiencia leyendo filos y a de la historia e historiadores, puedo afirmar que hay muchos que hablan de los ciclos históricos, me imagino que han de ser de filosofía hegeliana, después de todo las divisiones históricas que predominan ahora (edad antigua, media, moderna) fue propuesta por el, si la memoria no me falla.

    Podría escribir mucho sobre este articulo, pero vamos a tomarlo con calma, aun tengo que lidiar con la pandemia; una de las cosas que me llamo mas la atención es sobre el aumento de la competencia intra-elite, ya que esto no solo se ve en el ámbito de cada país, si no se ve a nivel internacional, ya que después de todo vivimos "aun" en una era de globalización y libre mercado, en donde las elites internacionales se pueden observar y están representados por los principales bancos centrales del mundo la FED, el BCE, el BoJ y el BPC(aunque hay que decir que estas son distintas), aunque es curioso que solo los primeros tres dominaron los años 90 y el primer decenio del siglo XXI y de ultimo se añadió el BCP pero de forma muy restringida, aunque después de todo estos son los que tienen el principal acceso a los mercados de capitales(aunque también hay que añadir a rusia, india y otros mas, por ejemplo suiza, inglaterra, pero estos trabajan de diferente manera, por lo que he logrado observar y su influencia es mas limitada pero no deben ser subestimados sobre todo rusia en su forma de ser e Inglaterra y suiza en lo financiero)

    Pues como he podido observar últimamente estos bloques están comenzando a competir entre ellos(además de que internamente también están fragmentadas), y al parecer esta pelea entre bancos centrales(países y elites en su conjunto), pueden ser que nos traigan de nuevo las políticas de empobrecer al vecino(ej. una guerra de divisas), aunque las alianzas van a ser variadas, parece ser que este conflicto entre bloques va a terminar con el "sacrificio" de una de ellas para que los demás puedan sobrevivir, después de todo al caer una de ellas en la pobreza se liberara los suficiente recursos(ya sean financieros, mano de obra, materias primas, etc) para que el resto pueda seguir subsistiendo.

    Aunque puede ser que este simplificando demasiado la situación, no puedo quitarme estos pensamientos de la cabeza por alguna razón, después de todo lo que escribes aca sobre el articulo, era algo que ya me planteaba antes; y si esto es verdad, cual sera la potencia perdedora de este contienda?......... por ahora a seguir observando y ver que pasa 





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