Las vitaminas de Peña Nieto ahora fortificadas con B.S.

El desempeño del suplemento vitamínico Peña Nieto que prometía "crecimiento fuerte" de los mexicanos en la publicidad, ha sido un fracaso. Muchos lo atribuyen a que el nuevo ingrediente era B.S. (siglas anglosajonas para "estiercol"). Es que parece que el estiercol económico, aunque sirva para inflar un globo con metano electoral, no sirve ni siquiera para inflar la economía, mucho menos hacer crecer a los niños grandes y fuertes.

La economía apenas crece (si se midiera en términos per cápita hay total estancamiento), la deuda parece lanzada al espacio interestelar, y más de la mitad de la población está en la pobreza (60% de los habitantes no tienen seguridad social), la inversión apunta a un litofrenado (frenar al golpear el fondo), hay pocos empleos creados y de mala calidad, y la moneda pierde poder adquisitivo, y siendo país petrolero aumenta su dependencia de energía del exterior.

Crear expectativas basadas en el comercio exterior no funcionó, o funcionó a medias, y el gobierno está recortando sectores que no debería de tocar: construcción, educación y salud, en lugar de gastos administrativos, electorales y de publicidad (imagen). El que gasta en lo que necesita, no tiene para comprar lo que necesita.

2017 no pinta halagüeño para México.  Y la fábrica de vitaminas insiste en la misma fórmula.   

No es de extrañarse que en otro lugar del planeta, entre el 60% y 70% de los suplementos vitamínicos en India sean falsos, no registrados o sin permisos, y no se pueden identificar bien, de acuerdo con un estudio de Assocham-RNCOS.  

Lo que pasa es que si compras unas vitaminas falsas, simplemente las tomas del estante y las echas a la basura, pero si tienes las vitaminas falsas en la presidencia, lo que se va a la basura es la gente y no la vitamina.  Sospecho que la idea es que la gente sea procesada en un biorreactor económico para producir biogas energético a partir de descomposición anaeróbica social.

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