La auténtica igualdad, la de oportunidades

Cada vez que veo un mensaje de esos de buen rollismo de:

"Salvemos el planeta"

"Por las ballenas"

"Por las minorías"

etc...

debo confesar que me dan ataques agudos de vergüenza ajena.

Y el motivo no tiene nada que ver con que yo quiera acabar con el planeta, liquidar ballenas, encarcelar o limitar derechos de las minorías o nada parecido. Esa sería la explicación facilona que los que suelen promover este tipo de mensajes suelen dar, sobre aquellos que no están de acuerdo:

si no estás de acuerdo con esta lucha social, es que eres un [ponga calificativo despectivo aquí]

Oveja común

¿Por qué me lo hacen pasar mal?

Creo que la mejor explicación lo da el libro The elephant in the brain, un libro que he terminado recientemente y que me ha entusiasmado, porque estructura estupendamente algo que todos de alguna forma intuimos y es que los humanos estamos de alguna forma diseñados para actuar en función de motivaciones que están muy ocultas en nuestra cabeza.

Engañamos a los demás con el fin de no parecer egoístas ante otros y somos tanto mejores engañando a los demás, cuanto más nos creemos nuestras propias mentiras.

El libro explica como tomamos decisiones con gigantescas cantidades de información que no están disponibles para nosotros conscientemente y que tenemos dos tipos de motivaciones, las que queremos mostrar y las que no.

De las primeras el libro enumera cosas como la belleza, la inteligencia, la solidaridad, el ecologismo, altruismo, etc...

De las segundas cosas como el status social, el sexo, progreso personal, etc...

El libro se llama así en alusión a la expresión The elephant in the room que viene a decir aquello de lo que todo el mundo es consciente pero de lo que nadie quiere hablar, dado que The elephant in the brain son cosas que podemos pensar de puertas adentro pero que ocultamos de puertas afuera. 

Señales honestas

Esto es lo que me pasa con todos aquellos que manifiestan públicamente querer salvar las ballenas, donar a causas benéficas o querer mejorar el status de las minorías.

Hasta ellos mismos saben en su fuero más interno que están mintiendo y sin embargo no tienen reparo en pedirte que con tu dinero financies alguna de esas causas que casualmente suele tener ventajas también para el.

Con lo que sabemos sobre el comportamiento de los humanos deberíamos empezar a hacer que las habladurías baratas se hagan caras, y para ello debemos pedir honestidad. Si alguien quiere mejorar el status de los pobres, quiero ver como se gasta su propio dinero antes de que a mí empiece a pasárseme por la cabeza gastarme el mío.

Si alguien quiere renovables por todas partes, quiero ver como está dispuesto a que su factura de la luz suba considerablemente para sufragar el brutal aumento de costes del sistema que supone, mientras la mía se mantiene más baja gracias a no tener problema en seguir usando combustibles fósiles mientras las tecnologías de almacenamiento no mejoren sustancialmente.

La conclusión más importante

Somos profundamente egoístas y si queremos tomar las mejores decisiones (financieras o no), debemos comprender esto y tratar de engañarnos a nosotros mismos lo mínimo posible.

Me atrevería a decir que la gente que conozco a la que mejor le va en la vida es la más honesta consigo mismo. Es la que se cuestiona todo lo que aprende por si acaso pudiese estar su sesgo cognitivo llegando a las conclusiones por el.

Me da igual el ejemplo que me pongas de persona ultra generosa, apuesto a que siempre hay una motivación oculta, por mucho que el protagonista de tu ejemplo se haya afanado en ocultar. Incluso si te hace feliz ser ultra generoso, tendrás una motivación egoísta.

Este egoísmo nos hace buscar siempre mejorar nuestra situación aunque de puertas afuera tratemos por todos los medios de ocultarlo. Por este motivo los políticos nos resultan repulsivos. Todo el mundo sabe que mienten y sin embargo parecen salirse de rositas con discursos grandilocuentes (por muy bochornosos que puedan llegar a ser) y hasta alguno que otro aplauso entre aquellos que ven más posibilidades de conseguir algo en la vida a base de hacer la pelota, que a base de crear valor por el que otros estén dispuestos a pagar.

La historia de la humanidad es la de humanos cooperando entre sí para aprovecharse de otros para maximizar su bienestar porque capturar valor ha sido históricamente más viable desde el punto de vista económico que crearlo.

Esto explica que a lo largo de la historia siempre hayan existido dos clases sociales, una dominante y otra dominada, una dueña y otra esclava, patricios y plebeyos, conquistadores y conquistados, señores feudales y vasallos, aristocracia y pueblo y en nuestros días, el sector público, políticos y empresas favorecidas por la regulación (los que capturan valor) y los demás (los que lo generan).

Pero esta división social a lo largo de la historia solo ha sido posible porque el coste de aprovecharte de los réditos del trabajo de otros era barato con la fuerza física, gracias a las economías de escala de la violencia.

Llegar a estas conclusiones me hace plantearme si Satoshi comprendía el alcance de su invención:

Que aumentando significativamente el coste de aprovecharse del trabajo de otros gracias a la criptografía, podría acabar con esta enfermedad endémica que es la constante división social de unos, con más derechos que los otros.

Cuando te das cuenta de que el aprovecharse de otros sale mucho más caro con Bitcoin, en realidad tienes el caldo de cultivo para una sociedad en la que, al menos en teoría, sea más necesario crear valor que tratar de urdir técnicas para capturarlo de otros.

  1. en respuesta a AbuelitoDimeTú
    -
    #5
    08/11/20 05:17
    Exacto, es que hasta les parece mal que lo dudemos, lo comenté aquí, ¡¡es sangrante!!

    Saludos!
  2. #4
    08/11/20 04:02
    Buenos días Adolfo,

    Totalmente de acuerdo contigo.

    Si sólo quisieran redimir su conciencia, haciendo proselitismo de su causa, al resto de los mortales, pues que ni tan mal....
    El problema es el turbio negocio hipócrita, que suele ir detrás.

    Cumplen con las mismas tácticas de presión, que las mejores sectas religiosas.
    Nadie se atreve a cuestionarlas.

    Y de vez en cuando salen casos a la luz, como cuando le pillarón con el carrito de los helados, al Sr Al Gore. Padre fundador de la Srta Greta...

    La historia se repite, y se repetirá.

    Un abrazo,
  3. en respuesta a Jose Javier Fdez
    -
    #3
    08/11/20 02:58
    Exactamente, capturar valor de otros es y ha sido rentable a lo largo de la historia

    El dinero, y más cuánto mejor sea ese dinero, es "the ultimate skin in the game"

    Cuanto más infalsificable y menos controlable por nadie sea, mayores garantías tendremos de que los incentivos de aquel con quién intercambiemos valor (gobernante, etc...) más alineados estarán con los nuestros
  4. #2
    08/11/20 02:25
    Buena reflexión. 
    Como dice N. Taleb. "Skin in the game".
     Hasta que no te juegues lo tuyo no me hagas jugarmelo a mi. 
    Estamos en una "aprovechatedelotrocracia" gestionada por burocratas que no son ejemplo de nada.