Olivia Álvarez, analista de MONEX EUROPE: "Un riesgo para el peso mexicano son las elecciones de EEUU"

Desde Rankia, tenemos el placer de entrevistar a Olivia Álvarez, analista de Monex Europe. Olivia nos hablará sobre la economía mexicana y las perspectivas de crecimiento para el próximo año.

 

Olivia Álvarez, analista de MONEX EUROPE: "Un riesgo para el peso mexicano son las elecciones de EEUU"

 

  • Los últimos datos publicados sobre el PIB de México nos muestran una destacable reducción de éste en el primer trimestre del 2020, ¿de qué manera ha afectado la crisis global coronavirus en estos datos?

  • Teniendo en cuenta todo lo anterior, ¿cuáles son las perspectivas de crecimiento en la economía mexicana de cara al próximo año?

La economía mexicana atraviesa el peor escenario recesivo del último siglo, con uno de los pronósticos de contracción económica más severos entre los mercados emergentes. La crisis inducida por el coronavirus se añade a la preexistente debilidad de la economía doméstica, que registró en 2019 su primera recesión en una década.

México ya venía arrastrando una aguda contracción de la inversión privada debido a la dominante incertidumbre en el país tras los continuos desaciertos políticos de la administración entrante de López Obrador, las tensas relaciones comerciales con los EE.UU. y el trasfondo de la guerra comercial entre EE.UU. y China.

El brote de la pandemia exacerba la incertidumbre de los inversores, debido al cuestionable manejo de la situación sanitaria en el país y el escaso apoyo de las políticas públicas, especialmente de la política fiscal. La firma postura de austeridad del gobierno actuará de forma procíclica en la actividad económica, impidiendo el deterioro de las cuentas públicas y el incremento de los costos de endeudamiento.

El consumo privado podría recuperarse solo gradualmente del desplome inducido por las medidas de confinamiento, dado el contundente impacto en el mercado laboral y el crecimiento de la pobreza. El débil panorama externo y la lenta recuperación de los precios del crudo limitarán el rol del sector exportador en el crecimiento económico.

En este contexto, el mayor obstáculo que enfrenta la economía mexicana es el escaso incentivo a la inversión privada y la consecuente descapitalización y atraso tecnológico. La renovación del acuerdo de libre comercio con los EE.UU. y Canadá ha probado tener un impacto limitado en la atracción de nuevos negocios a la economía mexicana, en medio de una notable incertidumbre política y mayores riesgos económicos derivados de la pandemia.

 

  • ¿Cuál es actualmente la situación del peso mexicano? ¿Qué se puede esperar para los próximos meses?

Al igual que la mayoría de monedas emergentes, el peso mexicano experimentó un agresivo episodio de depreciación a nuevos récords históricos durante el brote de la pandemia en marzo, para luego corregir parte de esas pérdidas paulatinamente.

La aversión de los inversores al alto riesgo cambiario fue el principal determinante de la sobreventa del peso, que en el pico de marzo llegó a perder más de un 35% de su valor nominal frente al dólar y cerca de un 172% de su poder de compra a precios comparados según la medida de la OECD.

Actualmente, el peso mexicano tiene la segunda mayor volatilidad intra-mensual de la cesta de monedas emergentes, solo superado por el real brasileño.

En el corto plazo, el peso mexicano es extremadamente sensible al sentimiento de riesgo del mercado, más allá del actual panorama de recesión doméstica o las débiles perspectivas de recuperación de los fundamentos de la economía.

Esto explica por qué el peso apenas reacciona ante los recortes de Banxico, por ejemplo, pero sí está más expuesto a la evolución del conteo de casos del Covid a nivel mundial o la aparición de nuevos brotes. Desde este punto de vista, los pronósticos para el peso mexicano conservan un amplio rango de incertidumbre.

A grandes rasgos esperamos que el peso retorne gradualmente hacia sus niveles tendenciales de largo plazo, aunque estos niveles “fundamentales” quedarán relativamente debilitados por una lenta recuperación de la actividad económica mexicana.

Tomando como supuesto que el peor pico de la pandemia ya ha sido rebasado a pesar de los nuevos brotes localizados y que la economía global deberá tender hacia una gradual recuperación hacia finales de año, el peso mexicano debería continuar apreciándose en sintonía con un mejor sentimiento del mercado y, consecuentemente, una menor volatilidad.

El peso mexicano ostenta uno de los mayores atractivos de carry trade del mercado (gracias a los altos tipos de interés relativos) y expectativas de inflación bajas y estables, por lo que un escenario de baja volatilidad estimula la demanda de pesos.

No obstante,  otro riesgo considerable en el panorama del peso mexicano son las elecciones presidenciales en los EE.UU., un evento que podría desatar una alta incertidumbre y volatilidad en el mercado. En adición, la fortaleza real del peso podría erosionarse en el mediano plazo producto de una lenta y débil recuperación de la economía y un continuo deterioro de la cuenta de capital.

Es por ello que, mientras en el corto plazo nuestros pronósticos para el peso son relativamente optimistas sujeto a la evolución de la pandemia, las previsiones en el mediano y largo plazo son más conservadoras.

 

Sobre el primer encuentro oficial de López Obrador con Donald Trump:

El peso mexicano avanzó modestamente en el día del primer encuentro oficial del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador con su homólogo Donald Trump. En contra de un amplio consenso de expectativas, el encuentro transcurrió con un tono amistoso y de respeto mutuo, sellado por la declaración de que las relaciones bilaterales “jamás habían sido tan estrechas”.

Los mandatarios bordearon temas contenciosos sobre migración, seguridad y control del tráfico fronterizo de armas y drogas, destacando solo los pasos de avance en esas áreas. El encuentro dio protagonismo al nuevo acuerdo trilateral de libre comercio entre EE.UU., México y Canadá, como un excelente marco para la generación de comercio, inversiones y empleo.

El alto despliegue de diplomacia durante el evento redujo temores de que Trump aprovechara la ocasión como parte de su agenda electoral arremetiendo contra asuntos críticos de las relaciones entre ambos países.

Sin embargo, la moderada reacción del peso refleja que este acercamiento no es suficiente para levantar la confianza de los inversores sobre la economía mexicana y las relaciones con su principal socio comercial.

En el actual contexto de recesión, el acuerdo T-Mec tendrá un impacto limitado para estimular el crecimiento de la inversión en México, por lo que sus efectos podrían ser más significativos solo en el mediano y largo plazo.

El peso mexicano apenas superó un pequeño obstáculo en la agenda de Trump en relación a México, pero aún deberá pasar la prueba de fuego en el camino a las elecciones presidenciales en los EE.UU.

 

 

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